(BUENOS AIRES).- “Yo no me puedo ir a dormir. Tengo ganas de preguntar uno por uno, porque alguien lo tiene”, dijo Jimena Barón en sus redes sociales, después de denunciar que le robaron el cochecito de su bebé durante sus vacaciones en Disney.
La actriz y cantante se encontraba de descanso en el complejo antes de viajar para alentar a la Selección Argentina, y se alojaba en uno de los hoteles. Allí, contó, dejaron el cochecito y alguien se lo llevó. “Bueno, esta soy yo caminando a esta hora. Puse carteles por todo el hotel porque nos chorearon el cochecito”, relató Jimena Barón en un video que subió a sus historias de Instagram.
La bronca la acompañó toda la noche. “Alguien lo tiene, eso me da bronca”, expresó la artista, visiblemente indignada por la situación. Aseguró que no podía entender que alguien tomara algo indispensable para un bebé.
Lejos de lamentar la pérdida económica, Barón aclaró que el mayor fastidio era la desconsideración. “Se comprará uno mañana, no es el tema gracias a Dios. Es esa sensación de mierda de que te chorearon un cochecito… Aparte es obvio que un bebé se quedó sin movilidad y una mamá que se va a quedar sin espalda”, explicó.

La cantante confesó que el enojo no la dejó dormir y hasta fantaseó con golpear puerta por puerta para recuperar el cochecito. “Alguien de acá tiene mi cochecito ahí adentro”, insistió, mostrando la impotencia que sentía.
Jimena Barón está de vacaciones junto a Matías Palleiro y sus hijos, Momo y Arturo, en lo que había empezado como un descanso familiar antes de sumarse a los festejos por el Mundial. La artista venía compartiendo postales de los paseos y se mostraba feliz por la experiencia. Días atrás había publicado una foto con la frase “la mejor familia del mundo”.
El robo transformó de repente un día tranquilo en un mal momento. La actriz no dio más detalles sobre si el hotel tomó alguna medida ni si radicó una denuncia formal, pero dejó en claro que la indignación superó cualquier otro cálculo. A pesar del mal trago, reconoció que al día siguiente compraría un cochecito nuevo. Aun así, la sensación de haber sido víctima de un robo en pleno parque de diversiones le dejó un sabor amargo difícil de borrar con una simple reposición.
