(BUENOS AIRES).- «Creo que no es momento para hablar de esto, pero tampoco puedo esconderme. Trato de ser una persona honesta. Hablé con la gente del club y con los que tenía que hablar. Creo que lo mejor para todos es una transferencia. Quiero cumplir mi sueño.» La frase de Julián Álvarez, pronunciada durante la fase de grupos del Mundial 2026, terminó de dinamitar su relación con el Atlético de Madrid. El delantero argentino puso en palabras lo que ya insinuaba en privado: quiere irse del club, y su deseo desató una pulseada con la dirigencia que aún no encuentra salida.
Miguel Ángel Gil Marín, CEO del Atlético, cerró la puerta a cualquier negociación con el Barcelona en declaraciones que no dejaron margen para la duda. «No se vende, menos al cuadro catalán, ni por 100, ni por 200 millones. No se vende», sostuvo. Días antes, un alto directivo del club colchonero había subrayado en un video institucional que el argentino es «intransferible».
El Atlético le plantea a Julián Álvarez solo dos escenarios posibles. El primero es quedarse en el Metropolitano y respetar el contrato que se extiende hasta 2030, blindado con una cláusula de rescisión de 490 millones de euros. El segundo, aceptar una propuesta desde Inglaterra o Francia. Arsenal y PSG aparecen como los únicos clubes con capacidad económica para encarar una operación de ese calibre, aunque los madrileños exigen que cualquier salida se cierre con tiempo para buscar un reemplazante.
En ese contexto, el Arsenal habría entrado en escena con una oferta contundente: 100 millones de euros más el pase de Viktor Gyökeres. El delantero sueco, de 28 años, llegó a la Premier League desde el Sporting de Lisboa por 75 millones y se afianzó como titular en el equipo de Mikel Arteta, que viene de ganar la liga inglesa y alcanzar la final de la Champions League. La fórmula tienta al Atlético porque evita reforzar a un rival directo de LaLiga y, al mismo tiempo, incorpora un atacante de élite.
Para bajarle dramatismo al culebrón, Gil Marín puso como ejemplo la redención de Antoine Griezmann. «Los atléticos hemos tenido el privilegio de disfrutar de su magia, de su fútbol y de sus tantos. Por encima de todo, su trayectoria ha dejado en evidencia una realidad irrefutable: se está mejor dentro del Atlético de Madrid que fuera de él», dijo el dirigente. Y remató: «El propio Griezmann reconoció en su momento el error de salir, y espero que esa evidencia sirva de ejemplo para muchos otros futbolistas en el futuro».
La relación de Julián Álvarez con la hinchada ya venía muy desgastada. La temporada pasada estuvo casi cuatro meses sin marcar en LaLiga, falló el penal que eliminó al equipo ante el Real Madrid y erró otro en la final de la Copa del Rey que dejó al Atlético sin título. Sus palabras durante el Mundial fueron la gota que colmó la paciencia de los seguidores colchoneros.
La pelota quedó del lado del futbolista. El plantel está citado a retomar los entrenamientos el 10 de agosto, apenas cinco días antes del primer partido oficial de la temporada. Hasta entonces, Julián Álvarez deberá definir si fuerza una salida al fútbol inglés o si se resigna a transitar el sinuoso camino de reconciliación que el club le propone.
