La celebración de la Selección argentina tras la victoria frente a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 abrió un nuevo frente de tensión diplomática. Luego de que los futbolistas exhibieran una bandera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”, el Gobierno del Reino Unido respaldó una investigación de la FIFA y defendió la soberanía británica sobre las islas.
Desde Downing Street, el portavoz oficial del primer ministro Keir Starmer apoyó los pedidos para que la FIFA analice lo ocurrido una vez finalizado el partido. “La Copa del Mundo puede que no sea nuestra, pero las Islas Malvinas definitivamente lo son. Nuestro compromiso con las Malvinas nunca vacilará”, expresó el vocero del Gobierno británico, de acuerdo a lo publicado por BBC Sport.
En la misma línea, el secretario de Estado de Negocios y Comercio, Peter Kyle, calificó la exhibición de la bandera como “totalmente inapropiada” y sostuvo que espera que la FIFA lleve adelante “una investigación exhaustiva”, al considerar que podría tratarse de una infracción a las normas que prohíben manifestaciones políticas en los eventos organizados por la entidad.
Piden sanciones para jugadores argentinos
A las declaraciones del Gobierno se sumó el líder del Partido Liberal Demócrata, Ed Davey, quien envió una carta al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar sanciones contra Argentina. Davey citó como antecedente las sanciones a Álvaro Morata y Rodri por cánticos sobre Gibraltar durante los festejos de España por la obtención de la Eurocopa 2024. También citó el caso del futbolista surcoreano Park Jong-woo, sancionado por FIFA tras exhibir un cartel con una reivindicación territorial sobre las islas Dokdo tras los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
El antecedente de Argentina y la postura de Scaloni
No es la primera vez que la Selección argentina enfrenta una situación similar. En 2014, la FIFA multó a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) luego de que los jugadores mostraran una bandera con la misma consigna antes de un amistoso frente a Eslovenia, al considerar que se trataba de una manifestación política.
Antes del encuentro con Inglaterra, el entrenador Lionel Scaloni había evitado mezclar el conflicto por las Islas Malvinas con el partido. “La realidad es que este es un partido de fútbol. No puedo mezclar las cosas, especialmente por respeto a lo que sucedió hace tantos años. Fue un período muy triste en nuestra historia y no hay mucho que podamos hacer al respecto”, afirmó.
Tras la clasificación a la final, el mediocampista Leandro Paredes sostuvo que la Guerra de Malvinas constituye “una parte triste de nuestra historia”, aunque reconoció que ante Inglaterra “no era solo un partido de fútbol” para muchos argentinos. Mientras tanto, FIFA todavía no anunció si abrirá un expediente disciplinario, aunque los antecedentes citados desde el Reino Unido alimentaron el debate sobre una posible sanción a Argentina previo a la final ante España.
