(BUENOS AIRES).- Este 10 de julio se cumple exactamente un año del regreso de Leandro Paredes a Boca, una vuelta que el propio volante cargó desde el primer día con una confesión íntima: la deuda que todavía siente con el hincha. Los doce meses que pasaron desde aquella presentación inolvidable no hicieron más que alimentar esa cuenta pendiente con frustraciones deportivas que nadie imaginaba cuando Leandro Paredes decidió volver al club que lo formó.
El equipo quedó eliminado tempranamente en los playoffs del torneo Apertura y sufrió uno de los golpes más duros de los últimos años al despedirse de la Copa Libertadores en fase de grupos. Eran objetivos que el propio Paredes soñaba muy distintos. Sin embargo, el peso del jugador dentro del plantel no paró de crecer. Acumula 39 partidos y cuatro goles en su segunda etapa en el club, pero sobre todo se consolidó como la voz futbolística de un equipo que fue mutando en nombres y liderazgos.
Las salidas de Edinson Cavani y Ander Herrera, dos futbolistas de experiencia que ya no forman parte del proyecto, terminaron de apuntalarlo como el principal referente del vestuario. Leandro Paredes, que siempre fue una figura de peso, se quedó sin las otras dos voces de jerarquía y asumió un liderazgo absoluto que lo pone en el centro de la escena justo cuando se cumple este primer aniversario.
El aniversario lo encuentra lejos de La Boca. Mientras el club inicia oficialmente el segundo ciclo de Rodolfo Arruabarrena, el volante está con la Selección Argentina en el Mundial. Viene de ser viral por un quite ante Egipto y este sábado afrontará los cuartos de final contra Suiza, un partido que lo mantiene con la cabeza puesta en otro objetivo pero con la misma cuenta pendiente en el radar.
La deuda la reconoció él mismo en palabras y los resultados del equipo la profundizaron. Ahora, sin Cavani ni Herrera al lado, el desafío de saldarla recae en Leandro Paredes como el líder indiscutido de un plantel que vuelve a empezar bajo las órdenes de Arruabarrena. Los 39 encuentros que acumula desde su regreso hablan de una presencia constante, pero los cuatro goles y las eliminaciones tempranas en el Apertura y la Libertadores marcan que el saldo todavía no cierra.
El inicio del segundo ciclo de Arruabarrena coincide con este primer año de Paredes de vuelta en el club, una sincronía que abre un nuevo capítulo para el mediocampista y para un Boca que sigue esperando que aquella deuda que él mismo verbalizó empiece a saldarse en la cancha.
