(BUENOS AIRES).- Este viernes 10 de julio se cumplió un año de la vuelta de Leandro Paredes a Boca Juniors desde la Roma. En 365 días, el campeón del mundo transformó al equipo dentro y fuera de la cancha: asumió la capitanía, unió al grupo con asados semanales y lideró los dos triunfos en el Superclásico, uno con gol suyo en el Monumental.
Cuando Leandro Paredes llegó, Boca arrastraba un primer semestre decepcionante y una eliminación temprana en el Mundial de Clubes. El tercer ciclo de Miguel Ángel Russo necesitaba un volante central de jerarquía y el ex Roma aterrizó en el momento justo. Aunque el arranque colectivo no fue el mejor, su pegada apareció de inmediato para asistir a los delanteros.
Las constantes lesiones de Edinson Cavani le abrieron la puerta de la cinta. "Si bien el capitán era Edinson Cavani, sus permanentes ausencias hicieron que Paredes se pusiera la cinta y no se la quitara más", reseña el análisis del primer año de su vuelta. Con la capitanía en el brazo, se convirtió en el primer pase del equipo y en la voz de mando en el vestuario.
A nivel grupal, el mediocampista impulsó una costumbre que fortaleció los lazos: todos los jueves organizaba asados en su casa. Miguel Merentiel, Lautaro Blanco, Kevin Zenón y otros compañeros se sumaron a la rutina. Más tarde se incorporó Adam Bareiro, que entró en la mesa chica y con quien, junto a la Bestia, el festejo se completa jugando al truco. "Sin dudas, el hecho de unir al grupo fue la parte más importante que logró Leandro Paredes en su vuelta", señala el balance de su primer año.
En lo futbolístico, Leandro Paredes es garantía en la mitad de la cancha. Su precisión en la pelota parada le dio goles a Boca en repetidas ocasiones. El detalle que falta es el gol de tiro libre que sigue buscando. Mientras tanto, comandó al Xeneize en los dos Superclásicos ganados y hasta festejó un tanto en el Monumental en 2026, el más simbólico de los cuatro que suma en este segundo ciclo.
A pesar de que Boca acumula tres años sin vueltas olímpicas, con eliminaciones en Copa Argentina, Copa Libertadores y los torneos Clausura y Apertura, Paredes instaló una dinámica que el plantel busca traducir en el ADN Boca. El mismo orden que logró en el vestuario lo tradujo dentro de la cancha, siendo siempre el primer pase y habilitando a los delanteros con algún tiro largo. Junto al técnico Rodolfo Arruabarrena, la misión ahora es consolidar esa identidad y sumar los títulos que faltan, algo que no se consigue desde hace tres años.
Los números de Paredes
Desde su regreso, Leandro Paredes disputó 39 partidos y convirtió 4 goles, el más importante para ganarle el Superclásico a River en el Monumental en 2026. Su presencia fue casi inamovible: casi siempre titular, construyó desde el medio y descargó asistencias. "En cuanto a lo futbolístico, es una garantía en la mitad de la cancha y su buen pie en las pelotas paradas terminó dándole goles a Boca en muchísimas ocasiones".
La tarea ahora para el capitán y Arruabarrena es seguir generando ese ADN Boca que Paredes encarna dentro y fuera de la cancha, con la mira puesta en cortar la sequía de títulos y devolver al club a las finales.
