(BUENOS AIRES).- «Es uno de los días más importantes de mi vida». Leandro Paredes pronunció esa frase exactamente hace un año, este 10 de julio, en una Bombonera colmada por más de 50.000 hinchas que fueron únicamente a recibirlo. Hoy se cumple el primer aniversario del regreso del campeón del mundo a Boca, un día que no fue partido ni final pero que quedó grabado en la memoria xeneize.
La presentación del 10 de julio de 2025 fue un evento atípico. El estadio se abrió de par en par y las tribunas se llenaron sin que hubiera un rival enfrente ni puntos en disputa: 50.000 personas coparon el Alberto J. Armando solo para darle la bienvenida a Leandro Paredes, que volvía a casa después de más de una década en el fútbol europeo. “Es uno de los días más importantes de mi vida”, dijo el mediocampista aquella tarde, consciente de que ese momento marcaba el inicio de una segunda etapa que los hinchas esperaron por años.
Lo que vino después tuvo el sabor inconfundible de los superclásicos. En el duelo disputado en el Monumental, Leandro Paredes convirtió un gol y lo festejó con el Topo Gigio de cara a los hinchas de River, una celebración que ya es postal obligada del repertorio boquense. La imagen del volante central llevándose las manos a las orejas le agregó un capítulo más a la rivalidad más grande del país y desató la euforia de la parcialidad visitante.
Ese triunfo fue el primero de dos victorias consecutivas ante el eterno rival que el plantel consiguió desde el regreso de Leandro Paredes. Los dos superclásicos ganados no solo engrosaron el historial favorable a Boca, sino que terminaron de apuntalar la influencia del cinco dentro del vestuario. La jerarquía del campeón del mundo se tradujo en rendimiento colectivo y su presencia se volvió determinante en los partidos calientes.
A doce meses de aquella recepción multitudinaria, Leandro Paredes ya es mucho más que un refuerzo de lujo. El liderazgo que asumió de manera natural lo convirtió en la referencia indiscutida de un plantel que lo mira como estandarte. El pibe que soñó con volver a ponerse la azul y oro cumple un año de un ciclo que, con goles, festejos y clásicos ganados, le devolvió a la gente la ilusión intacta. De cara a lo que viene, el volante ya trabaja bajo las órdenes de Arruabarrena para encarar la segunda mitad de la temporada.
