(BUENOS AIRES).- “Me operó Roberto Favaloro, sobrino de René. Había ido con mucho miedo por conocer las complicaciones que podrían pasar en una cirugía de ese tipo, pero realmente fue espectacular y, a la semana, ya estaba en casa”, reveló Pedro Becerra, papá de María Becerra. La confesión llegó en “Favaloro: El último prócer”, el documental en el que la propia cantante entrevistó a su padre para repasar una historia personal profundamente atada al cardiocirujano más importante del país.
La admiración por René Favaloro nació mucho antes de ese quirófano, cuando Pedro estudiaba para auxiliar de enfermería. “Escuché hablar a una compañera. Hablaba del inventor del bypass. Eso me sorprendió: que un médico argentino hubiera logrado semejante hazaña”, recordó el cardiólogo, especialista en hipertensión arterial con más de 30 años de recorrido en el sur del Gran Buenos Aires.
Años más tarde, un problema cardíaco lo puso frente al legado de su ídolo. Becerra fue operado en la Fundación Favaloro para que le implantaran una prótesis mecánica en el corazón. La intervención estuvo a cargo de Roberto Favaloro, el sobrino del creador del bypass coronario, y el resultado le permitió volver a su casa en apenas siete días.
La vocación de servicio más allá del consultorio
Durante la charla, María Becerra describió el sacrificio con el que su papá sostuvo a la familia y contuvo a los pacientes. “Me acuerdo de que cuando era chica, vos tenías siete trabajos y también atendías en casa. El número era el mismo para familiares y pacientes, siempre estabas brindando tranquilidad a las personas”, le dijo. Esa entrega incluía domicilios que no reconocían horario: “Vos venías recansado, te levantabas a las 5 de la mañana a trabajar y sin embargo te ibas a las 22 horas a la casa de un vecino a tranquilizar a quien sea a estar ahí presente y nada de eso. La verdad que habla mucho del tipo de persona que sos”.
Pedro atendía siempre el teléfono, sin distinción de horarios. Según relató la cantante, el mismo número que usaban los familiares era el que recibía los llamados de los pacientes, y su padre jamás dejaba de responder. “Atendías siempre el teléfono; a cualquier horario atendías y eso habla mucho de la clase de persona que sos”, señaló María Becerra. Esa conducta consolidó el respeto que inspira dentro y fuera del consultorio: “La verdad es que es muy querido por el barrio, los hospitales, las clínicas, los alumnos y la universidad”, afirmó.
El mismo deseo de ayudar lo llevó a las aulas. “Hace más de diez años da clases ad honorem en la universidad, siempre con ganas de ayudar y capacitar a los demás. Te amo, papi”, resumió la cantante con orgullo durante la entrevista.
La producción de Resumido, ya disponible en YouTube, rescata la decisión que definió la vida de Favaloro. “Podría haberse quedado en Estados Unidos. Podría haber tenido una vida mucho más cómoda y lujosa. Pero volvió. Y esa decisión quizás define toda su historia”, reflexionó María Becerra. Un legado que, en la biografía de Pedro Becerra, se volvió profundamente personal.
