(BUENOS AIRES).- «Hace 25 años que estoy luchando, como Mirtha Legrand, pero yo con el cáncer». La frase, pronunciada por Marta González durante una entrevista íntima, puso sobre la mesa una historia de resistencia que dura un cuarto de siglo. Conmovida hasta las lágrimas, la mujer no solo repasó su extensa batalla contra la enfermedad sino que también reveló el rol que la conductora ocupa en su día a día.
González contó que el diagnóstico de cáncer le llegó hace 25 años y desde entonces nunca bajó los brazos. «Desde hace 25 años, fue cuando me dijeron que tengo cáncer», repasó, y enseguida sumó un nombre que la inspira. Según explicó, no se combate solo con la medicina: también es con las ganas, como Mirtha Legrand. La mención a la diva de los almuerzos no fue casual: para ella, Mirtha Legrand representa la fortaleza que intenta imitar.
En ese camino, su sostén médico es un equipo que detalló con nombre y apellido. «Mi oncóloga, que es Victoria Constanzo, me operó Coló», relató. Sobre el profesional, aclaró: «¿Lo conocés a Coló? Es el jefe de cirugía en el IAF, ¿no?». Además, confirmó que Fernando Farachi también integra el grupo de especialistas que la asisten y valoró que «toda esa gente que está a disposición» la acompaña.
La última intervención quirúrgica fue reciente y todavía la tiene en pleno proceso de recuperación. «Muy reciente, muy reciente. Todavía estoy tomando… y creo que esto será cuatro años», explicó González sobre la medicación y el plazo estimado de su tratamiento actual. A pesar del cansancio ?»a veces me da que digo: ‘Ay, estoy cansada'»?, sigue adelante.
La charla dio un giro emotivo cuando la comparación con Mirtha Legrand volvió a aparecer. Tras un intercambio en el que se reiteró el ejemplo, González se quebró y pidió: «basta, basta de ponerme de ejemplo». La reacción dejó a la vista la humildad de una mujer que, pese a llevar décadas de lucha, rehúye cualquier protagonismo.
Su fe es el otro pilar que la sostiene. «Yo soy muy creyente y creo que Dios te elige para vivir 100 años o más», afirmó. La definición, casi un designio, cerró la conversación con la mirada puesta en el largo plazo. «A Dios», remató.
Marta González encara ahora los próximos cuatro años de tratamiento con la misma entereza que la mantuvo en pie durante un cuarto de siglo, aferrada a la medicina, a la fe y a los ejemplos que, como Mirtha Legrand, le recuerdan que la batalla también se libra con las ganas.
