(BUENOS AIRES).- La historia de Instagram duró segundos en pantalla, pero alcanzó para incendiar las redes. Uno de los futbolistas apartados por la dirigencia del Millonario mostró una postal desde una playa del mar Caribe: mate en mano, termo al costado y el agua turquesa de fondo. La escena llegó justo cuando el equipo atraviesa su momento más delicado del año.
El protagonista es Maxi Salas. Y enseguida apareció el dato que ordena toda la historia: el delantero no está licenciado por el club.
La verdad detrás de la postal
La imagen no correspondía a unas vacaciones. Según trascendió, se trata de una acción publicitaria para una marca de yerba mate, que el propio futbolista etiquetó en su publicación.
Ese mismo día, además, el atacante cumplió con sus obligaciones deportivas. Entrenó en el Predio Cantilo con el resto de los jugadores que quedaron al margen del plantel principal.
Aun con la explicación sobre la mesa, el ruido no se apagó. En el entorno del club remarcaron que este tipo de acciones no ayudan al presente de River, en un contexto donde el hincha mira cada movimiento con lupa.
Cómo llegó a esta situación
El caso de Salas es uno de los que más duelen en Núñez por lo que costó. El club le pagó a Racing ocho millones de dólares por su ficha y la operación total llegó a diez millones. El zurdo, sin embargo, nunca pudo afirmarse como titular.
Hoy trabaja en un predio que sigue en obra, donde se improvisaron trailers como vestuarios. Cuando se conocieron las imágenes de los futbolistas dentro de un container, los hinchas bautizaron al grupo como «la banda del container».
Comparten esa nómina Germán Pezzella, Ian Subiabre, Santiago Lencina, Giuliano Galoppo y Fabricio Bustos, a los que se sumaron los mundialistas Matías Galarza Fonda, Kendry Páez y Kevin Castaño, además del uruguayo Matías Viña.
El futuro que se define
Mientras la polémica corre por las redes, la novela de su salida avanza. El delantero continúa analizando las diferentes ofertas que le acercaron en esta ventana.
La alternativa más firme es Independiente Rivadavia de Mendoza, que negocia un préstamo. El club cuyano juega la Copa Libertadores, la vidriera perfecta para que recupere ritmo y valor de mercado.
Al Millo también le sirve esa salida. La cesión libera una planilla salarial pesada, cargada de futbolistas que Eduardo Coudet no tendrá en cuenta.
Un clima que no afloja
El episodio se suma a una semana durísima puertas adentro. El equipo quedó eliminado de la Copa Argentina ante Aldosivi y después cayó en el debut del Clausura contra Barracas Central.
Con el libro de pases por cerrarse, la dirigencia intenta destrabar la situación de todos los marginados. Y cada gesto, adentro o afuera de la cancha, termina bajo la lupa del hincha.
