(BUENOS AIRES).- La derrota en la final del Mundial 2026 ante España instaló una pregunta que nadie quiere formular en voz alta: ¿seguirá Lionel Messi en la Selección Argentina? A los 39 años y con el sexto Mundial ya en el cuerpo, el capitán no confirmó qué va a hacer con su futuro internacional y la ansiedad recorre al mundo albiceleste.
Messi llegó a la definición del torneo y estuvo cerca de un bicampeonato que habría agrandado todavía más su leyenda, pero España se quedó con el título en el partido decisivo. Pese a la caída, el delantero de Inter Miami volvió a ser una pieza determinante para el equipo de Lionel Scaloni y demostró que su vigencia no se mide con el calendario.
Puertas adentro del seleccionado, varios compañeros interpretaron durante la competencia que este Mundial 2026 era la despedida mundialista del máximo referente del plantel. Algunos incluso remarcaron que esta edición representaba el cierre de su etapa como futbolista internacional. Sin embargo, después del silbatazo final Messi no hizo declaraciones públicas sobre su continuidad, un silencio que alimenta todas las especulaciones.
La posibilidad de verlo en el Mundial Centenario de 2030 genera ilusión, pero la cuenta es compleja: para ese entonces tendría 43 años y la exigencia física de una Copa del Mundo vuelve esa chance un escenario lejano. El propio Messi sostuvo en los últimos años que seguiría compitiendo mientras se sintiera útil, sin estirar su carrera solo por una cuestión de récords o estadísticas.
Un legado que ya es eterno
Messi quebró en Qatar 2022 la barrera que más dolía y levantó la Copa del Mundo, sumada a la Copa América y la Finalissima. Esa trilogía ya lo pone en un lugar inamovible de la historia, pero la decisión sobre su futuro en la Selección sigue en sus manos y no tiene apuro en comunicarla.
El cuerpo técnico empieza a imaginar una transición sin su símbolo máximo, aunque nadie fuerza el adiós. El rol que Messi pueda ocupar de acá en adelante dentro del equipo de Scaloni será clave para que el recambio no se convierta en un sacudón. La prioridad del rosarino siempre fue mantenerse competitivo y disfrutar dentro de la cancha, sin extender su carrera solamente por una cuestión de récords, y su continuidad dependerá de su estado físico, sus ganas de seguir representando a Argentina y el lugar que pueda tener en el esquema del entrenador.
Por ahora, la pelota está en los pies del capitán. Desde aquel debut en 2005 hasta convertirse en campeón del mundo, el delantero atravesó críticas, derrotas dolorosas y momentos inolvidables hasta alcanzar un reconocimiento que parecía imposible. Después de seis Mundiales y cientos de partidos defendiendo los colores nacionales, queda por conocer si todavía habrá más capítulos con la celeste y blanca o si el final está cada vez más cerca.
