(BUENOS AIRES).- “No somos amigas. Somos buenas compañeras, nos llevamos bien”, dijo Mica Viciconte este lunes al reencontrarse con Daniela Celis en La Jugada, el programa de streaming de Gran Hermano donde semanas atrás había estallado la polémica por un comentario sobre la vestimenta de la influencer. La frase, dicha en vivo con las dos frente a frente, puso en palabras el vínculo que las une después de varios días de cruces mediáticos: cordialidad laboral, sin pretensiones de amistad.
La emisión arrancó con Viciconte al mando y una referencia irónica a la ausencia del conductor titular: “Mi compañero, Fede Popgold, se fue 15 días a Canadá a descansar. Prácticamente para lavarse las manos de todo lo que pasó”. Enseguida aclaró que la presencia de Celis respondía a una decisión de producción y no a un gesto personal: “La decisión de que ella no esté acá no fue mía, sino de la producción, que cree que era lo indicado”. Del otro lado del estudio, Celis la interrumpió con un escueto “pero si estoy acá”, mientras Viciconte seguía con el chiste: “Ninguna paró de dar notas para aclarar algo que se lo llevaron para cualquier lado”.
El tono de comedia siguió con un recurso ya ensayado en el ciclo. Viciconte simuló nostalgia por la ausencia de su compañera: “Se escucha la voz de ella, me da un poco de nostalgia, pero no está”. En ese momento apareció Celis vestida con un traje negro casi idéntico al que llevaba Viciconte, un guiño que descolocó la tensión inicial y arrancó risas en el piso.
Superada la pantomima, Viciconte le extendió la mano y soltó la definición que ordenó la velada: “No somos amigas. Somos buenas compañeras, nos llevamos bien” . Después confesó que la exposición le había pesado: “Esta situación me angustió un poco, que me digan mala compañera…”. Fue el momento en que la ironía dejó paso a un límite explícito entre lo personal y lo profesional.
Celis, por su parte, aprovechó para despejar cualquier duda sobre el destinatario de sus dichos originales. Señaló que su descargo nunca apuntó contra Viciconte, sino contra quienes hicieron afirmaciones falsas sobre su cuerpo. “Decían cosas que eran totalmente mentira”, insistió, y sumó con ánimo conciliador: “Está bueno concientizar, que de cada una su punto de vista y es válido, está bueno lo que se generó”.
Aclaraciones de este tipo suelen capturar la atención del público cuando involucran a figuras de la televisión y las redes sociales, sobre todo porque diluyen el relato de pelea que alimenta ciclos de noticias y debates en plataformas. En lugar de escalar el conflicto, Viciconte y Celis eligieron mostrarse juntas, apelar al humor para bajar la espuma y trazar una frontera nítida: hay equipo de trabajo, pero no vínculo de amigas.
Pese a las risas y a la mano tendida, las fuentes del programa describieron que la tensión era palpable cada vez que las miradas se cruzaban de frente. El mensaje, con todo, quedó instalado: la convivencia en el streaming sigue, sin promesas de afecto fuera del aire.