(BUENOS AIRES).- “El VAR se está usando mal”, disparó Luka Modric después de que Croacia se despidiera del Mundial 2026 por un gol anulado sobre el cierre del partido. La intervención milimétrica de la tecnología dejó al capitán croata con una bronca indisimulable y reavivó un debate que ya es global.
El partido estaba en su tramo final cuando Croacia anotó un tanto que podría haber cambiado la historia de la eliminatoria. Sin embargo, el VAR llamó al árbitro, revisó la jugada con lupa y decidió suspender el gol por una acción ajustada. La decisión desató una ola de protestas adentro de la cancha y en el banco de suplentes.
Modric, visiblemente caliente, explicó su postura sin vueltas. Consideró que la herramienta debería aplicarse solo en errores claros y no en jugadas tan finas, donde termina influyendo más de la cuenta. La sensación de injusticia caló hondo en el capitán y en todo el equipo croata.
El enojo tiene un condimento adicional: todo indica que este Mundial 2026 fue el último de Modric con la camiseta de su selección. A los 40 años, la posibilidad de un retiro internacional sobrevuela cada presentación, y despedirse con un fallo tecnológico tan cuestionado potencia la frustración.
El debate que no se apaga
La polémica volvió a poner sobre la mesa una pregunta que divide al fútbol: ¿el VAR mejora el espectáculo o le saca esencia? Lo que quedó claro en esta ocasión, otra vez, es que el foco no estuvo solo en el juego sino en las decisiones de los encargados de operar la tecnología.
En Croacia se instaló un sabor amargo: más allá del resultado, sienten que la eliminación se definió por un detalle discutible que escapó de lo deportivo. El golpe es doble para una generación que hizo historia y que ahora podría cerrar su ciclo con una herida abierta.
La escena tras el pitazo final mostró a Modric rodeado de compañeros y cuerpo técnico, con un gesto de incredulidad que resumió lo que pensaban todos. El mediocampista, que condujo a su selección en múltiples torneos, buscó al árbitro para reclamar la interpretación de la jugada, pero el diálogo no modificó nada.
Ya en zona mixta, el capitán profundizó su descargo. Señaló que la tecnología debería ser una ayuda, no un protagonista que decide eliminatorias con milímetros. “El VAR se está usando mal”, repitió ante la prensa internacional, una frase que corrió rápido y encendió los debates de trasnoche en los programas deportivos.
La eliminación en el Mundial 2026 golpea fuerte en el vestuario croata porque el plantel confiaba en dar el batacazo, como ya lo había hecho en ediciones anteriores. El antecedente del subcampeonato en 2018 y el tercer puesto en 2022 le daban a esta selección el cartel de candidato incómodo, difícil de madrugar. Sin embargo, el recorrido se cortó antes de lo que proyectaban.
Mientras las discusiones sobre el VAR siguen, Modric se va del Mundial con la certeza de que el sistema se aplicó mal y con la sombra de no haber podido torcer la historia. Croacia empaca las valijas y el fútbol, como tantas otras veces, se enreda en el dilema entre lo justo y lo milimétrico.
