(BUENOS AIRES).- La Selección Argentina llegó otra vez a una final pero terminó con las manos vacías en el Mundial 2026. La derrota por el título frente a España dejó un tendal de rendimientos individuales muy dispares, con Lionel Messi y Emiliano “Dibu” Martínez como los grandes estandartes del equipo y varias de las figuras de Qatar 2022 muy lejos de su mejor versión.
Con 39 años, Messi volvió a cargarse la banda de capitán al hombro y terminó como una de las figuras excluyentes del certamen. Marcó ocho goles, repartió asistencias y apareció en los cruces calientes para meter a la Albiceleste en la definición. “Fue el líder futbolístico y emocional del equipo durante toda la competencia”, según describieron fuentes cercanas al plantel.
El Dibu Martínez fue el otro puntal innegociable. Llegó con una lesión en una de sus manos pero jugó todos los partidos y su actuación en la final rozó lo milagroso: las múltiples atajadas que metió le pusieron la cara colorada a una goleada y mantuvieron con vida al equipo hasta los minutos finales.
En la defensa el semáforo quedó mayormente en verde. Lisandro Martínez y Cristian Romero fueron pilares cada vez que estuvieron sanos, Nicolás Otamendi aportó oficio desde el banco y la gran sorpresa de la lista, Facundo Medina, respondió con personalidad y se anotó como un proyecto firme para el recambio.
La otra cara del plantel
El mediocampo fue el gran talón de Aquiles. Rodrigo De Paul no le encontró la vuelta al partido y quedó en deuda: corrió como pocos pero no pesó con la pelota. La fuente consultada fue gráfica al respecto: “Su entrega estuvo presente, pero no logró imponer su juego ni su influencia con la pelota”.
Enzo Fernández alternó destellos, como el grito ante Inglaterra, con lagunas que terminaron de explotar en la final, donde vio la tarjeta roja y dejó al equipo con diez. Su expulsión en la definición fue un golpe del que Argentina no pudo recuperarse frente al conjunto español.
Alexis Mac Allister tampoco logró sostener la regularidad que supo mostrar en el ciclo anterior y padeció cuando le tocó retrasarse unos metros. Aunque aportó goles importantes a lo largo del torneo, no alcanzó el nivel que había exhibido previamente en el ciclo de Scaloni.
Leandro Paredes llegó a la cita entre algodones y ese arrastre físico le impidió ser el dueño del círculo central. Cuando pudo jugar mostró su importancia, pero el desgaste le pasó factura y en la final ingresó desde el banco de suplentes.
Arriba, Julián Álvarez no pudo explotar todo su repertorio pese a no negociar nunca la entrega, y Lautaro Martínez tuvo su pequeña revancha personal tras la pesadilla en Qatar: metió goles decisivos y sumó desde la confianza.
El Mundial 2026 dejó claro que esta Selección sigue competitiva y mantiene la identidad construida durante años. Ahora se abre la incógnita por el futuro de Lionel Scaloni y del propio Messi, con la certeza de que Argentina volvió a discutirle el trono al mundo hasta la última pelota.
