(BUENOS AIRES).- El calor extremo está forzando a la FIFA a revisar el calendario de los Mundiales. Con el Mundial 2026 en el horizonte y la edición 2034 en Arabia Saudita, la organización analiza un cambio que podría ser histórico: la posibilidad de que la Copa del Mundo deje de jugarse en verano después de más de un siglo.
Un estudio científico citado en un informe de RMC Sport advierte que 14 de las 16 sedes del Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, superan niveles de calor considerados peligrosos para la práctica del fútbol en determinados horarios. La organización ya prevé pausas de hidratación obligatorias durante los partidos, una medida que se volvió habitual en competiciones con temperaturas extremas. El rendimiento deportivo, la recuperación física y hasta la seguridad de los protagonistas están en juego.
El foco también está puesto en el Mundial 2034 en Arabia Saudita, donde jugar en invierno aparece prácticamente como un hecho debido a las condiciones climáticas extremas del verano en la región. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, no descartó que el torneo se traslade a enero de 2035 para evitar la coincidencia con el Ramadán, un factor adicional que complica la planificación en ese país. La Federación Internacional ya había enfrentado un dilema similar con el Mundial de Qatar 2022, que terminó disputándose en noviembre y diciembre para esquivar el calor del desierto.
Un cambio estructural sin precedentes
Si los Mundiales de 2034 y eventualmente 2038 se disputan en invierno, el fútbol mundial enfrentaría una modificación estructural sin precedentes. La tradicional Copa del Mundo en verano, vigente desde hace más de un siglo, podría quedar atrás. El impacto no se limitaría a los torneos internacionales: las ligas locales, las ventanas de transferencias y la planificación de clubes y selecciones entrarían en un terreno incierto. Reacomodar los calendarios domésticos para liberar los jugadores en otra época del año obligaría a renegociar contratos televisivos, acuerdos comerciales y la logística de cada federación.
Infantino ya abrió la puerta a modificar las fechas a partir del propio Mundial 2026 para evitar las altas temperaturas. El presidente de la FIFA sorprendió al mundo del fútbol al revelar que el calendario podría sufrir un cambio en las próximas ediciones. “La FIFA estaría evaluando seriamente modificar el calendario de los próximos Mundiales debido a las temperaturas extremas que se registran en distintas sedes”, señala el informe que encendió el debate global.
El fútbol ya se adaptó antes a condiciones extremas, con partidos nocturnos obligatorios en ciertas sedes o cortes para hidratarse. Sin embargo, el debate actual es mucho más profundo: no se trata de ajustar horarios de los encuentros, sino de cambiar el calendario entero del deporte más popular del mundo. La edición de 2026, con 14 sedes en riesgo por calor, funciona como banco de pruebas para un torneo que, por primera vez en la historia, podría mudarse definitivamente al invierno.
El cambio climático dejó de ser una preocupación periférica para convertirse en un factor que condiciona las decisiones estructurales de la FIFA. La organización evalúa la medida mientras las federaciones y los clubes siguen de cerca las señales que lleguen desde Zúrich. Una decisión de este calibre reformularía todas las estructuras del fútbol internacional y abriría una nueva era para el deporte. Por lo pronto, el Mundial 2026 ya enfrenta alertas concretas: las pausas de hidratación serán obligatorias en la mayoría de las sedes, y el reloj corre para definir si el cambio de calendario se implementa antes de lo previsto.
