(BUENOS AIRES).- “Egipto no piensa solamente en Messi, sino en enfrentar a todo el equipo de Lionel Scaloni”, dijo Hamza Abdelkarim, la joya de 18 años que desafía a la Argentina en los octavos de final del Mundial 2026. El delantero egipcio, una de las grandes revelaciones del torneo, se prepara para el duelo más exigente de su corta carrera en la cita que se disputa en Norteamérica.
Nacido en Egipto, Abdelkarim se formó en las divisiones inferiores de Al Ahly SC, uno de los clubes más importantes del continente africano. Su crecimiento fue meteórico y hoy integra el proyecto del FC Barcelona Atlètic, donde continúa desarrollando sus condiciones técnicas. En apenas unos meses pasó de ser una apuesta juvenil a compartir plantel con Mohamed Salah en la máxima cita del fútbol.
Lejos de achicarse ante el escenario, el atacante mostró la ambición con la que Egipto encara el cruce ante el campeón defensor. Sobre su capitán, valoró la oportunidad de tenerlo como referente directo. “Compartir vestuario con una figura de semejante trayectoria representa una oportunidad única de aprendizaje”, contó Abdelkarim, que ve en Salah un espejo antes del partido más esperado de este Mundial 2026.
Velocidad, movilidad y capacidad de asociación son las armas de este delantero que puede moverse con libertad por todo el frente de ataque. Para la defensa argentina, su juventud es un factor de desequilibrio: busca cualquier espacio que deje la última línea rival y tiene el desparpajo de quien recién empieza pero no se siente menos.
La presencia de Salah concentra la atención de los focos, pero los ojeadores ya marcan a Abdelkarim como una carta peligrosa. Su formación en Al Ahly y su actualidad en Barcelona Atlètic le dieron herramientas para afrontar partidos de alta exigencia, y el seleccionado egipcio lo utiliza como pieza de recambio fresco en el segundo tiempo. Su irrupción en este Mundial 2026 generó sorpresa porque pasó de ser una apuesta del fútbol juvenil a estar convocado para una Copa del Mundo sin escalas previas.
El cruce de octavos será otra prueba de madurez para un chico que todavía no cumplió 19 años. Enfrente tendrá a Lionel Messi y a una Selección Argentina que defiende el título conseguido en Qatar, pero también dispondrá de una vidriera inmejorable para demostrar que su talento va en serio. Apenas le alcanzará con aprovechar una distracción para ganarse los titulares y meterse de lleno en la conversación del próximo mercado europeo.
Mientras las miradas se concentran en el duelo entre Messi y Salah, Egipto tiene en Abdelkarim a un delantero que ya dejó de ser solo una promesa. Argentina deberá marcarlo de cerca si quiere evitar una sorpresa en los octavos del Mundial 2026 y mantener vivo el sueño del bicampeonato.
