POLÍTICA

Nahuel Gallo reveló cuál fue «la peor tortura» que sufrió durante su detención en Venezuela

 

El gendarme argentino repasó los 448 días que pasó detenido por el chavismo, habló de los presos que siguen en Venezuela y pidió no olvidarse de ellos.

 
Nahuel Gallo
Nahuel Gallo

Nahuel Gallo, el gendarme argentino que permaneció 448 días detenido en Venezuela, volvió a relatar los momentos más duros de su cautiverio. En diálogo con Radio Rivadavia, recordó las condiciones de encierro, habló de los extranjeros que continúan presos y aseguró que su principal misión, desde que recuperó la libertad, es visibilizar la situación de quienes aún permanecen encarcelados por el chavismo.

El efectivo explicó que asumió ese compromiso al abandonar la cárcel de El Rodeo I. «Mis compañeros me decían: ‘No te olvides de nosotros'», recordó. Según contó, todavía hay más de veinte extranjeros detenidos en ese penal y la situación se agravó tras los terremotos que afectaron a Venezuela.

Nahuel Gallo recordó el momento más duro del cautiverio

Consultado sobre las torturas que sufrió durante su detención, Gallo aclaró que no solo existían castigos físicos, sino también psicológicos. «Tenerte incomunicado un año y medio ya es una tortura. Estar doce horas sentado en una silla sin poder levantarte también lo es», afirmó.

Sin embargo, aseguró que hubo una experiencia todavía más dolorosa. «La peor tortura era ver cómo torturaban a otro compañero y no poder hacer nada», expresó. Además, relató que presenció golpizas, el uso de gas pimienta y castigos de aislamiento contra otros detenidos mientras él permanecía encerrado sin posibilidad de intervenir.

Gallo también recordó que, al llegar a la cárcel, creyó que los demás internos eran delincuentes. Con el paso de los meses descubrió que muchos habían sido arrestados por razones similares a la suya. «Empecé a hablar con ellos y entendí que habían caído con la misma inocencia que yo», sostuvo.

El pedido por los presos que siguen en Venezuela

Durante la entrevista, el gendarme explicó que continúa reclamando por la liberación de los extranjeros que permanecen detenidos. También expresó su preocupación por el estado del penal de El Rodeo I, una construcción antigua que, según contó, sufrió daños tras los recientes terremotos. «La infraestructura es muy vieja y cualquier movimiento fuerte puede provocar un derrumbe», advirtió.

Por último, reflexionó sobre el valor de la libertad después de su experiencia. «No nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Acá podemos hablar con nuestras familias, expresarnos y movernos libremente. Cuando te quitan todo eso, entendés lo importante que es», concluyó. Además, reiteró que seguirá utilizando su historia para visibilizar la realidad de los presos políticos y de los extranjeros que continúan encarcelados en Venezuela.