(BUENOS AIRES).- «Hace 20 años mis papás se fueron a vivir a Puerto Madryn, y si bien están en el mismo país, están a 1400 kilómetros». La confesión de Nazarena Vélez en Bondi Live dejó al descubierto una herida que la actriz todavía no logra cerrar: la distancia con su familia.
El sueño de sus padres siempre fue vivir frente al mar. La actriz contó que, apenas su papá pudo pedir un traspaso en su trabajo, no lo dudaron y armaron las valijas rumbo a Chubut. «Mis papás siempre quisieron vivir frente al mar y en cuanto mi papá pudo pedir un traspaso en su laburo lo hizo y se fueron a Chubut», relató.
La noticia cayó como un baldazo de agua fría en una reunión familiar convocada especialmente para eso. Los padres comunicaron su decisión sin rodeos y el padre intentó morigerar el golpe con una propuesta. «Mi papá nos ofreció a mis hermanos y a mí conseguirnos trabajo allá, pero yo me quedé por mis hijos y mi laburo», explicó Vélez, que ya tenía su vida armada en Buenos Aires.
El impacto fue por partida doble. Poco después, tres de sus hermanos siguieron el mismo camino hacia el sur. «Y detrás de ellos se fueron tres de mis hermanos también, entonces fue duro, fue tipo ‘¿qué pasó acá?'», reconstruyó la actriz, mezclando la tristeza con cierta incredulidad por el vacío repentino.
Acostumbrada a los afectos de cercanía, la adaptación fue un proceso doloroso. «Al principio lo sufrí muchísimo, no tenerlos cerca fue muy duro», admitió Nazarena Vélez, que pasó de los encuentros cotidianos a medir el cariño en distancias de 1400 kilómetros.
La actriz recordó aquella época como un punto de inflexión. Aunque los años corrieron, la necesidad de ponerle palabras a ese desarraigo familiar la llevó a desnudar su intimidad en el ciclo de streaming. La frase «fue duro, fue tipo ‘¿qué pasó acá?'» sintetiza dos décadas de extrañar.
Lejos del perfil mediático que construyó en los últimos años, Nazarena Vélez viene mostrando una faceta más vulnerable. Hace pocos días también reveló que sufre fobia social y contó lo que le ocurrió en los cumpleaños de Ángel de Brito: «Dos de las últimas tres veces que fui al cumpleaños, terminé vomitando». La actriz explicó que en esos eventos no come, se le cierra el estómago y toma alcohol para desinhibirse. «No me da orgullo esto porque soy una señora muy mayor, abuela… y es un papelón. Le vomité dos veces el auto al Bocha», confesó.
Además, Vélez detalló cómo la afecta su cuadro cada vez que tiene que asistir a un evento: «Yo evito siempre ir a eventos donde hay mucha gente, más gente del medio, me da más fobia porque tenés que estar en pose». La actriz sumó otra confesión íntima: «Soy un hombre en el cuerpo de una mujer. No me gustan los vestidos ni arreglarme. Entonces siempre es un poblema vestirme para un evento donde va a ir mucha gente, fundamentalmente del medio».
Pese a todo, destacó que en los festejos del conductor de LAM hace una excepción por el cariño que le tiene: «En los cumpleaños de Ángel la paso siempre bien y voy con Barbie, eso me la sube bastante. A parte, no lo voy a cagar, cumple 50 y lo quiero mucho». La actriz también señaló que su fobia se agravó después de la pandemia y que intenta no sumarle malestares innecesarios a su cuerpo, aunque reconoció que siempre arranca esos eventos «incómoda».
