(BUENOS AIRES).- Netflix sumó a su catálogo Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo, la película menos conocida de Mariano Cohn y Gastón Duprat. Estrenada en 2011, combina humor, melancolía y elementos fantásticos en una historia de apenas 80 minutos que pasó bastante desapercibida frente a otros títulos de la dupla.
La película está disponible en la plataforma y funciona como una rareza dentro de la filmografía de los directores de El hombre de al lado, El ciudadano ilustre y Mi obra maestra. Acá firmaron uno de sus trabajos más originales, con menos exposición que el resto de su obra pero con varios de los rasgos que después los consolidarían.
La historia arranca con Ernesto, un hombre de mediana edad atrapado en una vida rutinaria y sin entusiasmo. Emilio Disi encarna al protagonista que siente que dejó pasar demasiadas oportunidades y que buena parte de sus sueños quedaron en el camino.
Todo cambia cuando conoce a un misterioso personaje, interpretado por Darío Grandinetti, que le ofrece una posibilidad imposible: viajar al pasado para corregir los errores que marcaron su vida. Ernesto empieza a recorrer distintos momentos de su historia con la intención de modificar decisiones que cree responsables de su frustración. Sin embargo, cada cambio genera consecuencias inesperadas y termina por demostrar que alterar la historia personal también transforma el futuro de quienes lo rodean.
Ciencia ficción con mirada íntima
A diferencia de las superproducciones del género, el film no apuesta por los efectos especiales ni las aventuras espectaculares. Concentra toda la atención en los conflictos emocionales del protagonista y en dilemas morales, un rasgo que después se volvería marca registrada en la obra de Cohn y Duprat: historias originales, personajes atravesados por encrucijadas éticas y un equilibrio constante entre humor, ironía y drama.
La película recibió elogios de la crítica justamente por la originalidad de esa propuesta. Pero las mayores valoraciones fueron para la interpretación de Emilio Disi, conocido hasta ese momento por la comedia popular. Diversos analistas señalaron que el actor logró acá uno de los papeles más sólidos de su carrera, muy lejos del registro que lo había hecho famoso.
El reparto se completa con Virginia Innocenti como Susana, Rafael Spregelburd como Ernesto joven, Agustina Lecouna como Susana joven, Alberto Ajaka como Osvaldo, María José Gabin como la secretaria y Germán de Silva como el jefe. La película utiliza el recurso del viaje en el tiempo para desarrollar una historia profundamente humana sobre la nostalgia, las segundas oportunidades y la dificultad de aceptar que algunas decisiones no pueden deshacerse. Los 80 minutos de Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo se pueden ver actualmente en Netflix.
