(BUENOS AIRES).- «Durante el verano de 1986, Miguel, de 10 años, descubre un aterrador secreto que le muestra el lado más cruel y oscuro de los adultos… empezando por los que creía conocer mejor». Con esa frase, la sinopsis oficial define a No tengo miedo, la miniserie mexicana que Netflix estrenó el 8 de julio de 2026.
La acción se sitúa en una comunidad rural cafetalera de Veracruz, en medio del Mundial de Fútbol de 1986. Miguel, un nene de diez años, se topa con Felipe en el fondo de un agujero oculto y, al principio, piensa que es un fantasma. Pronto forjan una amistad a escondidas, hasta que el protagonista comprende una verdad mucho más oscura: el chico fue secuestrado y los responsables son adultos que él creía conocer mejor.
La miniserie está inspirada en la novela Io non ho paura, del italiano Niccolò Ammaniti, publicada en 2001 y llevada al cine en 2003. Aquella historia transcurría en la Italia de 1978; esta versión la traslada al México de los años ochenta, con el Mundial como banda sonora de fondo. La dirección corre por cuenta de Alba Gil, Alejandro Zuno y Ernesto Contreras —el equipo detrás de “El secreto del río”—, mientras que el guion fue escrito por Maria Camila Arias y Mónica Herrera.
El elenco combina figuras de trayectoria con jóvenes revelaciones. Junto a los protagonistas infantiles Aldo Emiliano Navarro (Miguel) y Yago Andreu (Felipe), aparecen Luis Alberti, Fátima Molina, Yoshira Escárrega, Fernando Cuautle, Leidi Gutiérrez, Humberto Busto, Mayra Hermosillo, Fernando Bonilla y Nora Huerta, entre otros.
Las primeras reseñas subrayan que la serie no es una comedia sobre el fútbol. Página/12 analizó: “A diferencia del humor salvaje de México ’86, No tengo miedo usa el Mundial como el eco de una canción conocida. Aquí resuenan las notas de violencia y pobreza endémicas”. Gizmodo, por su parte, sumó: “Uno de los puntos más inquietantes de No tengo miedo es la forma en que enfrenta la mirada inocente de un niño con un mundo adulto marcado por el miedo, la pobreza y la desesperación”.
El relato apuesta por un drama rural de ritmo pausado, centrado en el punto de vista de Miguel, y construye la tensión desde la mirada infantil. Sortir à Paris advirtió que la serie “puede interesar a los suscriptores de Netflix que buscan un drama rural, tenso y centrado en la mirada de un niño ante un crimen”, y aclaró que está dirigida a quienes no buscan una ficción ligera ni una historia familiar apacible. La trama, explicaron, “gira en torno a un secuestro y a una confrontación gradual con la violencia adulta”.
La producción se grabó íntegramente en Veracruz a lo largo de 15 semanas de rodaje. Cuenta con ocho capítulos y muestra un contraste brutal entre la euforia colectiva por el Mundial y la pobreza e incertidumbre que marcan a esta pequeña comunidad.
No tengo miedo ya está disponible en Netflix para todos los suscriptores de la plataforma.
