(BUENOS AIRES).- El ritual del palo santo que Cristian “Cuti” Romero instaló en la Selección Argentina no es solo una superstición: especialistas en psicología del deporte explican que prender esta madera antes de cada partido ayuda a reducir la ansiedad y favorece la concentración, un argumento que va mucho más allá de la simple cábala.
La práctica nació en el Mundial de Qatar 2022, cuando Romero empezó a encender palo santo en la habitación que compartía con Lisandro Martínez. Con el tiempo, la costumbre se expandió a Nahuel Molina y a otros referentes del plantel, que antes de cada encuentro sahúman los vestuarios y pasillos del hotel con la intención de limpiar las energías. La cábala se volvió tan seria que durante un control en el aeropuerto de Kansas, el 2 de julio, un chispero que el defensor llevaba en la valija para prender la madera le fue confiscado por ser inflamable, lo que desató las carcajadas de Lionel Messi y dejó en claro la centralidad del ritual.
El palo santo (Bursera graveolens) es un árbol originario de Sudamérica cuya madera, una vez seca, desprende un aroma dulce y cítrico con notas resinosas. Tradicionalmente se usa como incienso o en infusión y se le atribuyen propiedades para aliviar el estrés, equilibrar las emociones y purificar el ambiente. En disciplinas como el yoga y el reiki es un elemento habitual para limpiar espacios de energías negativas, y esa misma creencia fue la que adoptaron los campeones del mundo.
Más allá de lo espiritual, la psicología del deporte encuentra razones concretas para explicar por qué el palo santo se convirtió en un aliado de la Scaloneta. Los especialistas sostienen que este tipo de rutinas previas son herramientas fundamentales para reducir la incertidumbre y canalizar la ansiedad de la alta competencia. La secuencia repetida antes de cada partido funciona como una señal para que el cerebro entre en modo competencia y, al ser compartida, fortalece la cohesión y la confianza grupal.
El palo santo argentino se exporta a Europa
El ruido que generó la cábala del Cuti Romero trascendió las canchas. La empresa chaqueña Heffner Oil, única productora argentina de aceite esencial de palo santo, prepara un envío de 3.200 kilos de ese aceite a Hamburgo, Alemania, y ya tiene programadas otras cargas hacia el Reino Unido y Japón. Fundada por el químico industrial Waldo Heffner, la firma extrae el compuesto aromático con un método propio y ahora capitaliza el interés global que despertó la Selección.
Claro que ningún estudio científico avala que el humo de una madera modifique el marcador. Los propios informes sobre las propiedades del palo santo descartan efectos sobrenaturales y aclaran que no existe evidencia sólida de que el humo influya en los resultados. Sin embargo, para los jugadores, el rito funciona como un ancla mental que baja la presión y ordena la cabeza en los momentos previos a saltar al campo de juego.
Así, la banda del palo santo —integrada por Romero, Lisandro Martínez y Molina— mantiene vivo un hábito que ya es parte de la identidad del equipo en el Mundial 2026. Una mezcla de creencia ancestral, química ambiental y estrategia psicológica que, por ahora, a los resultados no les hizo daño.
