(BUENOS AIRES).- La receta del bife perfecto ya no empieza con una plancha al rojo vivo. Cada vez más cocineros profesionales coinciden en que el horno a fuego bien bajo es el primer paso obligado para lograr una carne jugosa y pareja, una técnica que además evita el humo y los olores intensos en la cocina.
El paso a paso de la mejor manera de hacer bife
El método se conoce como sellado inverso y viene ganando terreno en restaurantes y entre especialistas en carnes. Consiste en cocinar la pieza primero en el horno y recién después darle un golpe de calor en la sartén. Según explican chefs especializados, esta inversión del proceso permite una cocción mucho más uniforme, conserva mejor los jugos y reduce el margen de error.
Para ponerlo en práctica, el bife se coloca sobre una placa y se lleva al horno a una temperatura baja, de entre 80 °C y 95 °C. El tiempo de horneado varía entre 20 y 40 minutos, según el grosor del corte y el punto deseado. La clave está en que el calor suave penetre de manera gradual desde el exterior hacia el centro, sin resecar la superficie.
Una vez que la carne alcanza la temperatura interna buscada, se retira del horno y se termina en una sartén bien caliente apenas unos segundos por lado. Ese sellado final genera la costra dorada y el aroma característico gracias a la reacción de Maillard, y deja el interior exactamente en el punto que se planeó.
Los mismos especialistas advierten que uno de los errores más frecuentes al encarar esta receta es llevar el bife directo de la heladera a la fuente de calor. Cuando la carne está demasiado fría, el centro demora más en calentarse y la cocción queda despareja. La recomendación es retirarla del frío al menos 30 minutos antes, y para cortes gruesos algunos sugieren esperar hasta dos horas.
A eso se suman otros consejos que marcan la diferencia: secar bien la superficie antes de cocinar, agregar sal gruesa previamente para mejorar la textura y, si se busca máxima precisión, controlar la temperatura interna con un termómetro. Son pasos sencillos que ayudan a que el resultado sea tierno y sin bordes pasados.
Para muchos cocineros, el horno dejó de ser un recurso secundario y pasó a convertirse en el mejor aliado. La combinación de calor suave y sellado final entrega un bife más sabroso y evita la humareda que suele invadir la cocina. Una receta simple que cambia el ritual de todos los días.
