(BUENOS AIRES).- “Un bizcocho que es una verdadera delicia, esponjoso, jugoso, sabroso”, define Paula Durán Ros, la creadora de esta receta de bizcochuelo de naranja y semillas de amapola. La receta, que vio la luz en 2016, conquistó a quienes buscan salir de los clásicos de vainilla o chocolate con una opción rendidora y llena de carácter.
Durán Ros recuerda que la primera vez que lo preparó fue “junto a mi amiga Angie, en su casa, en uno de aquellos cursos de galletas que impartí hace ya unos cuantos años en Madrid y que hace ya tres dejé de dar”. La combinación de ralladura y jugo de naranja le aporta una humedad irresistible, mientras que las semillas de amapola suman una textura crocante que la diferencia de cualquier otro bizcochuelo.
La receta, publicada originalmente en el libro Repostería Casera (editorial Susaeta), respeta las proporciones justas para un molde de 22 centímetros de diámetro. No requiere demasiada técnica: batir, integrar y hornear. La magia está en el sirope de naranja con el que se baña apenas sale del horno.
Ingredientes
Para el bizcochuelo
185 g de mantequilla con sal a temperatura ambiente
220 g de azúcar
3 huevos L
60 g de leche
50 g de semillas de amapola
125 g de zumo de naranja
Ralladura de una naranja
300 g de harina
1 ½ cucharadita de levadura química
Para el sirope de naranja
220 g de azúcar
160 g de zumo de naranja
80 g de agua
Calentar la leche apenas tibia y mezclarla con las semillas de amapola. Dejar infusionar 20 minutos para que larguen todo su sabor. Mientras tanto, batir la mantequilla con el azúcar y la ralladura de naranja hasta que quede una crema pálida y esponjosa.
Incorporar los huevos de a uno, asegurándose de que cada uno se integre por completo antes de sumar el siguiente. Después, agregar la leche con las semillas de amapola ya infusionadas y mezclar. Tamizar la harina con la levadura química e incorporarla con movimientos envolventes, sin batir en exceso. Por último, verter el zumo de naranja y unificar la preparación.
Colocar la mezcla en un molde enmantecado de 22 cm y hornear a 180 °C (con aire) durante 60 minutos, o hasta que al insertar un palillo salga limpio. Mientras se hornea, preparar el sirope: calentar a fuego medio el azúcar, el zumo de naranja y el agua hasta que se disuelva el azúcar. Dejar hervir un minuto, bajar el fuego y cocinar 2 minutos más.
Cuando el bizcochuelo esté listo, dejarlo enfriar 10 minutos sin desmoldar. Pincharlo varias veces con un palillo y bañarlo con la mitad del sirope caliente. Dar vuelta, pinchar del otro lado y bañar con el resto del sirope. Así se consigue una miga tierna y un sabor intenso en cada bocado.
Si no conseguís semillas de amapola, podés sustituirlas por chía sin problemas; el efecto crocante será parecido. Otro extra que suma es un glaseado de azúcar impalpable con zumo de naranja, ideal si lo querés más vistoso para una mesa dulce. Un bizcochuelo que se convierte en un clásico de la merienda apenas lo probás.
