(BUENOS AIRES).- Dos recetas de budín de chocolate ultra húmedas prometen resolver la merienda sin necesidad de ingredientes caros ni pasos rebuscados. Una apuesta por la intensidad del cacao con un toque secreto de café, y otra opción exprés que se mide todo con una taza y se prepara con agua. Ambas logran una textura “digna de una cafetería de especialidad” con ingrediente de la alacena.
La primera receta es una torta de chocolate oscuro y café que se hornea a 170°C durante 45 a 50 minutos. Para un molde con tubo central mediano se necesitan 240 gramos de harina leudante, 75 gramos de cacao en polvo, 200 gramos de azúcar, 240 centímetros cúbicos de leche, 3 huevos, 110 gramos de aceite y 100 centímetros cúbicos de café frío, preparado con una cucharadita de café instantáneo. El paso a paso para armarla empieza por mezclar los secos en un bowl grande.
En otro recipiente se baten la leche, los huevos, el aceite y la esencia de vainilla o ralladura de naranja, un aromatizante que “le queda espectacular”. Esa preparación líquida se vuelca sobre los secos y se bate con energía; recién al final se incorpora el café frío, que potencia el sabor del cacao y le da a la pasta una consistencia fluida, clave para la humedad del producto terminado. La mezcla se pasa a un molde enmantecado y enharinado y va al horno medio-bajo.
La cocción lenta es fundamental; se puede revisar el punto a partir de los 30 minutos. Al salir, solo dos minutos de reposo dentro del molde antes de desmoldar sobre una rejilla. Para coronarla, la receta sugiere un baño de cobertura de chocolate semiamargo, un glaseado simple o simplemente espolvorear azúcar impalpable.
Opción ultra simple: budín “taza a taza” de chocolate y agua
La alternativa más austera es el budín “taza a taza” de chocolate y agua, que se cocina a 180°C entre 40 y 55 minutos. Acá las cantidades se miden con la misma taza: van 2 tazas de harina leudante (o harina común con dos cucharaditas de polvo de hornear), media taza de cacao amargo, tres cuartos de taza de azúcar (reemplazables por 3 tapitas de endulzante líquido), media taza de aceite y 1 taza de agua a temperatura ambiente. Un puñado de nueces o almendras picadas es opcional y suma crocante.
La técnica es igual de directa: en un bowl se ponen la harina y el cacao; el azúcar se agrega en seco si es granulada, o con los líquidos si es endulzante. Se suma el aceite y el agua y se bate apenas lo necesario para integrar y eliminar grumos, con un batidor de alambre o un tenedor.
Si se suman frutos secos, conviene pasarlos antes por harina para que no se vayan al fondo e incorporarlos con movimientos suaves. La preparación va a una budinera aceitada o enmantecada y directo al horno medio precalentado. El punto justo se comprueba pinchando el centro con un palillo o cuchillo: cuando sale completamente seco, el budín está listo para enfriarse y disfrutar.
