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ESPECTÁCULO

Receta de galletas de miel: 6 pasos para lograr el sabor casero

 

La receta que te lleva a la infancia con cada mordida.

 
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(BUENOS AIRES).- Charo, la cocinera que desde su cuenta de Instagram @charorecetas comparte recetas caseras a diario, compartió una preparación que la remonta a la infancia: galletas de miel doradas y fáciles. “Son muy parecidas a las compradas, que casi no se consiguen, y para una merienda de invierno son todo lo que está bien”, aseguró.

Estas galletas son ideales para acompañar un mate calentito en una tarde de frío, o para la merienda de los más chicos cuando vuelven del colegio. La receta, que publicó en su perfil, es una joyita heredada de esas que guardan las familias: sin manteca, bien rendidora y con el balance justo entre lo crocante y lo tierno. El dato de color es que al hornearlas se perfuma toda la casa con ese aroma a miel que te transporta de vuelta a las meriendas de la infancia.

Ingredientes

  • 60 gramos de miel

  • 120 ml de aceite

  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

  • 1 huevo

  • 140 gramos de azúcar y un poco más para cubrir las galletas

  • 230 gramos de harina leudante (o harina 0000 con una cucharadita de polvo de hornear)

Rinde aproximadamente 12 galletas.

El paso a paso de la receta de galletas de miel

La preparación es simple, pero hay que respetar un paso clave. En un bowl ponés el huevo, el azúcar y la esencia de vainilla y batís hasta integrar. Incorporás la miel y el aceite, y volvés a batir para que se unan bien. Si la miel está muy espesa, la podés entibiar unos segundos en el microondas. Por último, agregás la harina leudante y mezclás todo hasta obtener una pasta algo líquida.

Lo importante ahora es tapar el bowl y llevarlo al freezer por lo menos 30 minutos. Con eso la masa va a tomar consistencia y se va a poder moldear sin problemas. Mientras tanto, precalentás el horno a 180?°C.

Cuando la masa ya está firme, te armás un platito con azúcar extra. Tomás porciones del tamaño de una cucharada, les das forma de bolita y las pasás por el azúcar, cubriéndolas bien. Las vas colocando en una placa enmantecada, aceitada o con papel manteca, siempre bien separadas porque en el horno se expanden.

Las horneás durante unos 12 minutos, hasta que estén doradas. Apenas las sacás, las despegás con cuidado y las dejás enfriar unos minutos sobre una rejilla o la mesada. Quedan gorditas, crocantes por la cubierta azucarada y con ese saborcito a miel que recuerda a las galletas de antaño.

“Son muy parecidas a las compradas, que casi no se consiguen”, insiste Charo. Y la verdad es que con lo fáciles que son y los pocos ingredientes que llevan, no hay excusa para no prepararlas. Animate a hacerlas y vas a ver cómo desaparecen de la fuente en un abrir y cerrar de ojos.