ESPECTÁCULO

Pasta con verduras: la receta base que cambia con 4 técnicas

 

Cuatro técnicas para cambiar el sabor sin complicarte

 
Receta
Receta

(BUENOS AIRES).- Combinar pasta con verduras no es solo un plato de fideos, es una receta base que te permite comer distinto todos los días sin pensar demasiado. La clave no está en la cocción de la pasta, que siempre es la misma, sino en cómo preparás las verduras: "cambiando la técnica y el condimento, un mismo plato de fideos puede tener un sabor completamente distinto cada día".

Esta receta, además de práctica, tiene un respaldo nutricional fuerte. "La pasta aporta hidratos de carbono que dan energía, mientras que las verduras sumamos fibra, vitaminas y minerales". Ese combo no solo hace que la digestión sea más lenta y te sientas satisfecho por más tiempo, sino que también convierte al plato en una opción ideal para resolver un almuerzo rápido o una cena liviana sin resignar sabor.

Las cuatro formas de preparar las verduras

Para la base de esta receta necesitás unos pocos ingredientes: 400 gramos de pasta seca corta (moño, penne o fusilli), 3 cucharadas de aceite de oliva, 2 dientes de ajo, sal y pimienta a gusto, y queso rallado para servir. Cociná la pasta en abundante agua con sal hasta que esté al dente y reservá siempre un poco del agua de cocción antes de colarla; ese líquido es el secreto para que la salsa se integre bien después.

A partir de ahí, podés elegir entre cuatro técnicas para las verduras y armar un plato distinto cada vez. La primera es saltearlas con ajo: cortás brócoli, zapallitos, espinaca o acelga en trozos chicos y los pasás por una sartén con aceite de oliva y ajo picado a fuego fuerte. Quedan crocantes por fuera y tiernas por dentro en pocos minutos.

La segunda opción es hacerlas a la plancha. Conviene usar berenjena, zapallito o morrón cortados en láminas finas y cocinarlos en la plancha bien caliente sin moverlos demasiado, hasta que se doren de ambos lados. El toque ahumado que deja esta cocción le cambia completamente el carácter al plato.

La tercera técnica es llevarlas al horno. Coliflor, zanahoria o puerro van a la fuente con aceite de oliva, sal, pimienta y alguna hierba seca como orégano, romero o tomillo. Cuando los bordes empiezan a tostarse, ese sabor concentrado le da una textura distinta a los fideos.

La cuarta variante es saltearlas con especias. Repollo, brócoli o zanahoria cocinados en la sartén con un toque de comino, curry o ají molido logran un perfil de sabor más intenso y para nada aburrido.

Para armar el plato final, mezclá la pasta ya colada con la verdura que elegiste en la misma sartén. Agregá de a poco el agua de cocción que reservaste hasta que todo se integre —ese "truco" es el que ayuda a integrar todo al final— y serví con el queso rallado que prefieras. Lo bueno de esta receta es que podés ir rotando entre las cuatro técnicas durante la semana y usar siempre las verduras que tengas en la heladera. Si querés sumar más proteína, podés agregarle a cualquiera de estas versiones pollo desmenuzado, atún o legumbres.