(BUENOS AIRES).- Los bocaditos de queso y aceitunas son un clásico de las picadas y reuniones. Hay recetas para todos los gustos: desde la versión más rápida, que no necesita horno, hasta las que van al horno bien frías para que queden infladas y crocantes.
La versión sin cocción lleva solo tres ingredientes —queso manchego, jamón serrano y aceitunas— y se prepara en 10 minutos. Alcanza con cortar el queso en cubos, envolverlos en tiras finas de jamón y pincharlos con un palillo junto a una aceituna. No requiere horno ni refrigeración.
La receta horneada tiene su historia. Valerie Lugonja la descubrió en 1981 en el libro The Best of Bridge Cookbook y la perfeccionó durante más de 30 años. La masa de queso cheddar, manteca, harina y paprika envuelve una aceituna y se hornea hasta dorarse. El secreto, según contó Valerie, es que la masa esté muy fría antes de entrar al horno caliente; si no, las bolitas se aplanan y la grasa se derrite.
Una tercera variante agrega cayena y pimentón dulce a la masa de queso cheddar, manteca y harina. Se forman las bolitas, se espolvorean con pimentón y se hornean a 400 grados Fahrenheit durante 15 minutos, sin necesidad de frío previo. El resultado es un bocado especiado y bien dorado.
El paso a paso de la versión horneada
Para la masa, mezclar una taza de queso cheddar rallado, dos cucharadas de manteca pomada, media taza de harina y una pizca de cayena. Unir con las manos hasta formar una masa uniforme. Tomar porciones un poco más grandes que una aceituna, envolver cada aceituna verde deshuesada y bollar hasta cubrirla por completo.
Llevar las bolitas a la heladera por 30 minutos. Precalentar el horno a 400 grados Fahrenheit —unos 200 grados Celsius— y hornear sobre papel manteca durante 10 a 15 minutos, hasta que la base esté dorada y la masa haya inflado. Servir calientes. Las tenés que probar sí o sí.
