(BUENOS AIRES).- Muchas veces pasamos de largo frente a las latas de caballa buscando el clásico atún, pero este pescado azul no tiene nada que envidiarle: es más barato, concentra aún más Omega-3 y se presta para una enorme variedad de recetas fáciles y rendidoras.
Al ser un pescado graso, la caballa es una de las fuentes naturales más concentradas de ácidos grasos Omega-3, esenciales para cuidar el corazón, regular el colesterol y combatir la inflamación celular. Además, aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas del complejo B, fósforo, potasio, hierro y calcio. Como viene en conserva, mantiene intactas todas sus propiedades sin necesidad de pasar por la pescadería.
Para que los platos te queden delicados, el secreto está en una buena limpieza inicial. Abrí la lata (al natural o en aceite), escurrí bien el líquido y retirá los lomos enteros. Abrilos al medio como un libro: en el centro vas a ver una espina dorsal bien marcada. Sacala junto con cualquier huesito o cartílago de los bordes y raspá suavemente la superficie para quitar restos de piel oscura y escamas. En menos de dos minutos tenés los lomos limpios, rosados y listos para usar.
Ensaladas tibias completas. La caballa levanta cualquier ensalada de invierno. Armá una base de espinaca o rúcula, sumá garbanzos o lentejas cocidas, daditos de calabaza asada tibia y coroná con la caballa desmenuzada. Un aderezo de mostaza, aceite de oliva y limón une todo a la perfección.
Empanadas cremosas de caballa. Salteá cebolla y morrón, incorporá la caballa limpia y desmenuzada, y mezclá todo con unas cucharadas de salsa blanca bien espesa. Condimentá con comino, pimentón y nuez moscada. La salsa blanca le da una cremosidad que equilibra el sabor intenso del pescado y hace que las empanadas vuelen.
Salsa exprés para pastas (falsa putanesca). Mientras se cocinan los fideos, salteá un diente de ajo picado, unas rodajas de aceitunas negras, alcaparras (opcional) y una lata de tomate perita en cubos. Al final, sumá la caballa en trocitos y un chorrito del agua de cocción. En diez minutos tenés una salsa con aires de restaurante.
Si preferís algo más rústico, probá la caballa aliñada con papas y hierbas (mezclá papas hervidas en cubos con cebolla en pluma y los lomos en trozos, aliñados con oliva, limón y perejil fresco) o usala como base para un pastel de papa marino (mezclala con sofrito de cebolla y verdeo, huevo duro, aceitunas y queso crema, cubrí con puré y gratiná). Un tip: para suavizar su sabor, acompañala siempre con mucha cebolla, morrón y zanahoria rehogadas, o sumala a rellenos cremosos con salsa blanca o queso crema. Las especias como el pimentón, el azafrán y el eneldo también son grandes aliadas. Una alternativa económica, llena de Omega-3 y con infinitas recetas para probar.
