(BUENOS AIRES).- La torta arcoíris combina varios bizcochos esponjosos teñidos de colores distintos, montados en capas y cubiertos con una crema suave, y se volvió una de las recetas más buscadas en pastelería casera. La clave para que salga pareja y vistosa está en dividir la masa antes de colorear y hornear cada piso por separado.
La base más tradicional de estas recetas parte de una mezcla de 400 gramos de harina de trigo, 320 gramos de azúcar y 240 gramos de manteca a temperatura ambiente, a la que se suman 6 huevos grandes, 250 mililitros de leche entera y dos sobres de levadura química. Se bate la manteca con el azúcar hasta que blanquee, se incorporan los huevos de a uno sin dejar de batir, se agregan dos cucharaditas de extracto de vainilla y después se tamizan los secos alternando con la leche.
Esa masa se reparte en seis boles de forma equitativa y se tiñe cada porción con colorantes alimentarios en gel: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta. Otras variantes proponen los mismos seis tonos —azul, rojo, verde, amarillo, naranja y morado— y recurren a dos cajas de harina para torta de vainilla como atajo para alivianar la preparación.
Cada masa coloreada se vuelca en un molde de 18 centímetros forrado con papel vegetal y se hornea a 180 °C durante unos 15 minutos, hasta que al pinchar con un palillo salga limpio. Hay recetas que ajustan temperatura y cantidad de capas: la de siete colores de Cocineros Argentinos cuece las bases a 125 °C durante 10 minutos en moldes de 24 centímetros, mientras que la alternativa de Betty Crocker® hornea tres capas por tanda a 175 °C entre 18 y 20 minutos.
El armado y la cobertura
Para la cobertura se montan 250 mililitros de nata con un mínimo de 35 por ciento de materia grasa y se mezclan de manera envolvente con 500 gramos de queso crema y 150 gramos de azúcar glas. El armado arranca con los bizcochos completamente fríos —así los colores no se traspasan—, se alternan las capas de tonos distintos y se unta crema entre cada una antes de cubrir todo el pastel con el resto de la preparación y decorarlo con virutas de azúcar.
La torta rinde 12 porciones generosas, con unas 410 kilocalorías por porción, y se conserva en la heladera hasta tres días dentro de un recipiente hermético o bien tapada para que no absorba olores ni pierda textura. No conviene congelarla, porque la cobertura de queso crema y nata se deteriora con el frío extremo.
Antes de servir conviene dejarla enfriar al menos dos horas para que asiente, y si se busca un perfil más cítrico se puede reemplazar la cobertura clásica por una crema de limón a base de manteca, azúcar impalpable, ralladura y queso crema, como la que propone otra de las recetas de Cocineros Argentinos con siete capas coloreadas.
