(BUENOS AIRES).- “Siempre tiene que intentar llegar hasta el final, sea en la Sudamericana, en el campeonato o Copa Argentina”, afirmó Juan Román Riquelme, presidente de Boca Juniors, en un mensaje directo a los hinchas xeneizes. La frase llega en un contexto adverso para el club, que atraviesa una sequía de títulos y busca reencontrarse con la mística copera que supo identificar las mejores épocas de la institución.
El Xeneize encara el segundo semestre de 2026 con tres frentes abiertos: la Copa Sudamericana, el torneo local y la Copa Argentina. Para Riquelme, la exigencia es terminante y no admite atenuantes. “El fútbol es competir, siempre querés ganar y cuando no ganás te tiene que doler y mucho, y tenés que volver a intentar ganar”, explicó. El máximo dirigente remarcó que la camiseta azul y oro obliga a pelear todos los partidos sin excepciones y a asumir las derrotas como un impulso para reaccionar.
En la misma línea, el presidente insistió en que Boca no puede conformarse con participar. La filosofía del ídolo apunta a recuperar el ADN competitivo que históricamente distinguió al club. Según su visión, la exigencia interna debe ser igual de alta en cualquier cancha y en cualquier certamen, sin margen para relajarse.
Para apuntalar ese objetivo, la dirigencia movió fichas en el mercado de pases. Concretó la llegada de Leandro Paredes y el regreso de Sebastián Villa, además de salir a buscar un centrodelantero de jerarquía. Los refuerzos le dan a Rodolfo Arruabarrena, el entrenador, material probado para aspirar a todas las competencias con un plantel de mayor profundidad y experiencia.
La prioridad internacional
El primer gran examen será la Copa Sudamericana, donde Boca chocará con O'Higgins en los playoffs. La dirigencia considera que un título internacional es prioritario para cortar la racha negativa y devolverle al club el protagonismo que su historia le exige. Riquelme ya había anticipado esa obsesión continental y el armado del plantel refleja la intención de llegar hasta las últimas instancias del certamen.
Riquelme aclaró que el mismo nivel de presión corre para el campeonato y la Copa Argentina. “Siempre hay que intentar llegar hasta el final”, resumió, y subrayó que en la institución no existen los torneos de segunda categoría. La premisa es meterse en las instancias decisivas de cada uno de los frentes y no resignar ninguna competencia por anticipado.
Con el arranque de la temporada al caer, el plantel ajusta la idea de Arruabarrena y se prepara para un semestre sin margen de error. La orden que bajó Riquelme es inequívoca: competir, sufrir cada derrota y volver a levantarse hasta alcanzar el título.
