(BUENOS AIRES).- "Lo que aprendí al volver en 2007 es que vos jugás para darle alegrías al que está en la tribuna, al que te ve por TV o escucha en la radio", dijo Juan Román Riquelme. El presidente de Boca Juniors respaldó la identidad ofensiva del equipo y analizó cómo los resultados cambian de manera drástica la percepción de un proceso en un club de la magnitud del Xeneize.
Riquelme remarcó que en Boca todo se vive con intensidad y puso como ejemplo el ciclo de Claudio Ubeda. "Cuando ganamos el clásico, hasta se compraban remeras con la cara de nuestro DT, llevaba 12-13 partidos sin perder y era una maravilla", recordó. Sin embargo, al quedar eliminados, la opinión cambió radicalmente. "Cuando tocó quedar afuera no se decía lo mismo, vivimos el día a día", explicó.
El presidente señaló que el torneo argentino tiene una particularidad que vuelve impredecible cualquier análisis. "El torneo es raro porque tenés que clasificar en los primeros ocho, y si te levantás mal un día y quedás afuera, parece ser poco lo que hiciste porque lo único que vale es terminar ganando", sostuvo. Para Riquelme, esa lógica hace difícil realizar evaluaciones definitivas sobre el rendimiento de un equipo a lo largo de una temporada.
En ese contexto, Riquelme defendió la propuesta de juego que intenta imponer Boca. "Siempre me gusta que el equipo juegue bien", afirmó. Y agregó: "Somos un equipo que propone, intenta dar pases, ir al arco contrario que es lo que corresponde". El dirigente destacó la vocación ofensiva del conjunto y sostuvo que, incluso para los que no son hinchas, es evidente la cantidad de situaciones que genera.
Sin embargo, reconoció que el equipo sufre cuando no convierte. "Boca es un equipo que en el último tiempo no sos hincha de Boca, sabés que Boca va a errar 3, 4, 5 goles", dijo. Y completó: "Cuando la pelota no entra, sufrimos y está pasando en el último tiempo". El presidente entiende que el desafío es mantener el estilo y mejorar la eficacia para transformar el dominio en resultados concretos.
Según Riquelme, esa forma de jugar también conlleva riesgos. Al atacar con muchos futbolistas, el equipo puede quedar expuesto y cometer errores defensivos, algo que forma parte de la idea que pretende imponer. La búsqueda del equilibrio entre la identidad ofensiva y la solidez defensiva aparece como una de las prioridades para lo que viene.
El semestre que se viene
La reflexión final de Riquelme apuntó a la relación con los hinchas, donde volvió a subrayar que el objetivo central es darles alegrías a quienes acompañan todos los días. Con esa premisa, el club encara un semestre con competencia en varios frentes: la Copa Sudamericana, el campeonato local y la Copa Argentina serán las instancias donde el equipo deberá demostrar regularidad y, sobre todo, eficacia frente al arco rival.
