(BUENOS AIRES).- River acumula 18 victorias y 18 derrotas en los 43 partidos que disputó desde la primera caída ante Palmeiras, en septiembre del año pasado. El balance, que incluye además 7 empates, expone la irregularidad más profunda del equipo en los últimos meses y encendió todas las alarmas en Núñez.
El conjunto millonario no logra hilvanar una racha positiva prolongada desde aquella eliminación frente al conjunto brasileño, que marcó un punto de inflexión. Los 18 triunfos y las 18 derrotas reflejan una paridad inédita para un club acostumbrado a protagonizar todas las competencias que disputa.
La estadística goleadora también muestra un equilibrio ajustado: River convirtió 49 goles y recibió 43 en esos 43 encuentros. La diferencia de apenas seis tantos deja en evidencia partidos cerrados y, sobre todo, una dificultad creciente para imponer una superioridad clara ante los rivales.
El registro no se limita a un mal momento puntual. La estadística abarca distintos entrenadores y etapas del plantel, aunque la preocupación actual está centrada en el ciclo de Eduardo Coudet, quien asumió con la misión de recuperar la competitividad perdida. El Chacho ya reconoció públicamente que atraviesa uno de los desafíos más difíciles de su carrera y admitió que le está costando encontrar la manera de hacer jugar al equipo. Sus declaraciones dejaron en evidencia que River todavía busca una identidad futbolística.
Coudet busca soluciones
Una de las claves para revertir la tendencia, según entiende el entrenador, pasa por fortalecer el plantel. Coudet pidió la llegada de tres o cuatro refuerzos en distintas posiciones y remarcó que los juveniles necesitan tiempo de adaptación para no cargar con toda la responsabilidad.
Las derrotas más recientes aumentaron la presión y generaron cuestionamientos de los hinchas, que esperan una reacción inmediata tanto en el juego como en los resultados. La imagen de un River dominante quedó lejos y hoy el equipo alterna buenas actuaciones con golpes inesperados. En los últimos meses, el Millonario pasó de ser un equipo dominante a uno que transita una irregularidad que se transformó en el principal desafío para Coudet si pretende consolidar su ciclo.
El próximo objetivo es cortar una tendencia que ya lleva varios meses instalada. Para River, volver a ganar partidos consecutivos aparece como una necesidad urgente para cambiar la imagen, alejar las dudas y recuperar una característica que históricamente lo identificó: la capacidad de imponerse ante sus rivales. Los números desde aquel partido ante Palmeiras funcionan como una señal de alerta que obliga a buscar respuestas inmediatas.
