(BUENOS AIRES).- "Es muy triste ver a River sin saber qué hacer con la pelota", dijo Juan Patricio Balbi tras la caída de River por 1-0 ante Gimnasia, la tercera consecutiva que profundizó la crisis del equipo de Eduardo Coudet.
El periodista amplió su diagnóstico con una descripción lapidaria del presente del Millonario: “juega mal, no hace goles, no se asocia, no es agresivo y todos le hacen partido”. La falta de contundencia fue, otra vez, el principal síntoma de un conjunto que domina la posesión pero no logra profundidad ni genera situaciones claras de gol.
Ante el Lobo, el equipo platense supo neutralizar las virtudes de River y aprovechó sus momentos para quedarse con la victoria. La imagen de vulnerabilidad que dejó el equipo de Núñez disparó todas las alarmas en un ciclo que arrancó con la promesa de un estilo agresivo y protagonista.
Las dudas sobre la idea futbolística de Coudet no tardaron en aparecer. “¿A qué quiere jugar Coudet?”, planteó Balbi, apuntando a la falta de una identidad clara dentro del campo de juego. La derrota expuso a un River que tiene la pelota pero no consigue lastimar, un problema que se repite fecha tras fecha y que el entrenador aún no logró resolver.
La ausencia de sociedades ofensivas y la poca intensidad en los metros finales son aspectos que preocupan de cara al futuro inmediato. River no solamente pierde partidos, sino que además deja una sensación de desconcierto que inquieta a sus hinchas.
El análisis de Balbi también apuntó directamente a la dirección deportiva. El periodista señaló que este momento expone “las malas decisiones” en la planificación del plantel, una crítica directa a la dirigencia por la conformación de un equipo que no termina de dar respuestas en el campo de juego.
La tercera derrota consecutiva deja a River en una posición incómoda y con la necesidad urgente de una reacción. La dirigencia deberá analizar si la llegada de refuerzos en el próximo mercado de pases puede cambiar el rumbo o si el problema requiere una revisión más profunda del funcionamiento colectivo.
Mientras tanto, el Millonario necesita recuperar confianza, mejorar su juego y evitar que la crisis futbolística siga creciendo. El calendario no da tregua y el equipo de Coudet está obligado a encontrar respuestas dentro de la cancha antes de que la distancia con las expectativas iniciales se vuelva imposible de remontar.
