(BUENOS AIRES).- River resignó 2,5 millones de dólares con la salida de Juan Fernando Quintero, una cifra que el club había invertido para repatriarlo y que ya no podrá recuperar. La partida anticipada del mediocampista colombiano, que tenía contrato vigente hasta diciembre de 2027, deja a la institución de Núñez sin posibilidad de compensar esa erogación con una futura transferencia.
La inversión de River se concretó cuando Quintero volvió a Núñez como uno de los refuerzos fuertes del mercado, respaldado por su condición de ídolo tras el gol en la final de la Copa Libertadores 2018 ante Boca en Madrid. El regreso generó una gran expectativa entre los hinchas y la dirigencia apostó a que su jerarquía sostuviera al equipo durante varias temporadas.
Además de su peso futbolístico, el colombiano era uno de los capitanes del plantel. Su contrato a largo plazo lo convertía en un activo importante dentro de la planificación deportiva y económica del Millonario. La idea original era que Quintero fuera pieza central del proyecto, pero el escenario cambió de manera abrupta.
La llegada de Eduardo Coudet al banco de suplentes reconfiguró las prioridades del equipo. El entrenador comenzó a definir su esquema y, dentro de ese proceso, Quintero dejó de ser una opción prioritaria. La falta de protagonismo aceleró una desvinculación que sorprendió puertas adentro del club.
Al resolver la salida sin una transferencia de por medio, River no solo pierde a un futbolista de enorme talento: también deja escapar la posibilidad de obtener un ingreso económico por un jugador que hasta hace poco era uno de los nombres más valiosos del plantel. El club resigna así los 2,5 millones de dólares invertidos y el valor de mercado de un mediocampista creativo que todavía estaba en edad de competir.
La decisión se da en un contexto de movimientos fuertes en el mercado de pases, con incorporaciones como la de Ángel Correa y la búsqueda de más refuerzos para potenciar al equipo de Coudet. La liberación de un contrato alto puede dar margen salarial, pero la salida de Quintero representa una pérdida que excede lo contable y tiene un fuerte impacto simbólico.
El periodista Juan Balbi precisó que el Millonario había realizado esa inversión millonaria con la expectativa de que el mediocampista volviera a ser una pieza clave del equipo. Sin embargo, la salida anticipada impide que el club recupere ese dinero mediante una transferencia, lo que agrava el costo de una operación que no rindió los frutos esperados.
El club deberá rearmar el mediocampo y encontrar dentro del mercado un reemplazo para esa cuota de creatividad que se marcha con el colombiano. Mientras el entrenador apuesta a un equipo más intenso y dinámico, la dirigencia asume el costo de un regreso que no tuvo el final esperado y deja abierta la pregunta sobre cómo se cubrirá ese vacío futbolístico en la mitad de la cancha.
