(BUENOS AIRES).- River Plate ya encaminó la vuelta de Thiago Almada después del Mundial 2026. El club de Núñez tiene un principio de acuerdo con el Atlético de Madrid para comprar el 50% del pase del campeón del mundo en 20 millones de dólares y ya le igualó el salario para tentarlo. Si la operación se llega a caer, la dirigencia no piensa improvisar: Claudio Echeverri, el Diablito, asoma como el plan B que ya analiza Eduardo Coudet.
La negociación por Almada no es sencilla ni barata. El volante ofensivo está valuado en 21 millones de euros y no es titular en España, pero el Atlético de Madrid solamente aceptaría desprenderse de la mitad de la ficha por una cifra cercana a los 20 millones de la moneda estadounidense, el mismo monto que el conjunto español pagó en julio de 2025 por el total del pase. Con ese panorama, en Núñez saben que cualquier movimiento debe hacerse con cautela para no comprometer la estabilidad financiera.
Los números de la operación obligan a la dirigencia a moverse con precisión quirúrgica. La idea original de River es reforzar el ataque con un jugador de jerarquía, pero sin poner en riesgo las cuentas del club. La inversión que exige el Atlético de Madrid representa una de las cifras más altas en la historia reciente del fútbol sudamericano, y por eso el Millonario no quiere depender exclusivamente de esta carta.
Frente a la complejidad de la operación principal, River ya activó una alternativa concreta. El nombre que maneja el cuerpo técnico es el de Claudio Echeverri, actualmente vinculado al Manchester City y con experiencia reciente en el fútbol europeo a préstamo. Lo ven como un futbolista de características similares a las de Almada en cuanto a desequilibrio, conducción y capacidad de último pase, y su situación contractual abre la puerta a una posible negociación a préstamo, una vía más accesible para las arcas del club.
La estrategia es transparente: mientras Almada sigue siendo el gran objetivo, el plan B ya está listo para activarse en caso de que el pase no prospere. La intención es no quedarse desarmado en una zona clave del campo de cara a un semestre exigente. En las próximas semanas, el panorama podría definirse con mayor claridad, dependiendo de cómo evolucionen las conversaciones por el principal apuntado.
El regreso de Almada a River, de concretarse, se daría recién después de la cita mundialista. El acercamiento entre las partes ya incluye un acuerdo de palabra con el jugador, a quien le ofrecieron un contrato similar al que percibe actualmente. La cúpula millonaria entiende que la espera tiene un límite claro: el Mundial 2026 es la fecha tope para evaluar ofertas que puedan llegar desde Europa y definir si la joya de la Scaloneta vuelve a ponerse la banda roja.
El mercado de pases mantiene al Millonario atento a cada movimiento. Mientras la dirigencia termina de encaminar la negociación principal, la alternativa con Echeverri le da al cuerpo técnico la tranquilidad de contar con un reemplazo de calidad si el sueño de Almada no se concreta.
