(BUENOS AIRES).- Tigres UANL rechazó la última oferta de River Plate por el delantero Ángel Correa, aunque la negociación sigue en pie. En Núñez recibieron la respuesta negativa pero mantienen el optimismo: confían en que las posturas económicas se acerquen en los próximos días y el pase no se caiga.
La dirigencia mexicana pretende vender al futbolista por una suma cercana a su cláusula de rescisión, fijada en 18 millones de dólares, o al menos por un monto que ronde los 15 millones. La propuesta del Millonario quedó por debajo de ese piso y fue desestimada.
Del lado de River consideran elevado ese número e intentan cerrar la operación por una cifra menor. A pesar del rechazo inicial, puertas adentro del club de Núñez aseguran que la negociación no está rota y que las conversaciones con Tigres continuarán.
Un punto a favor del Millonario es el acuerdo contractual que ya tendría con Correa. El club y el jugador habrían alcanzado un entendimiento sobre las condiciones de un eventual contrato, lo que le da respaldo a la dirigencia para discutir con Tigres. Además, Correa dio señales de querer cambiar de aire y presiona de manera indirecta para que la transferencia se concrete, en una novela que suma tensión día a día.
La urgencia de River tiene un destino concreto: la pretemporada en Alicante. Con los trabajos de preparación en marcha y la necesidad de sumar refuerzos de jerarquía, el cuerpo técnico busca acelerar los tiempos para que el delantero se sume cuanto antes al grupo. La idea es que las gestiones se destraben en esta semana.
El mercado de pases le agrega presión a una operación que ya lleva varias semanas. La dirigencia de River confía en que, con el correr de los días, las posturas puedan acercarse. El entendimiento previo con el futbolista es la carta que el Millonario juega con mayor respaldo frente a la firmeza de Tigres, que mantiene su postura de venderlo únicamente por una cifra cercana a la cláusula de rescisión.
El rechazo de Tigres representa un freno momentáneo pero no el cierre de la operación. Ambas partes dejaron abierta la posibilidad de revisar los números y achicar diferencias, lo que alimenta la ilusión en River de sumar un refuerzo de jerarquía. La negociación entró en una etapa decisiva, sin plazos perentorios pero con ambas dirigencias activas.
Mientras Tigres resiste sobre el valor de su delantero, River insiste y Correa espera la luz verde para viajar. El desenlace podría resolverse en los próximos días.
