(BUENOS AIRES).- “Lugar de paz”. Así definió Wanda Nara a la casona de campo que tiene en Galliate, un pueblo de 15.000 habitantes a 50 minutos de Milán. El lunes, esa misma propiedad fue el escenario de un robo justo cuando Wanda Nara seguía la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, un episodio que la obligó a alterar sus planes y volvió a poner el foco sobre ese rincón que ella considera su refugio.
Wanda Nara había abierto las puertas de su mansión campestre a mediados de 2025 para compartir con sus seguidores una faceta más íntima, después de semanas cargadas de trabajo y cambios personales. La propiedad, ubicada en la provincia de Novara, en el Piamonte, está rodeada de un paisaje boscoso y posee un jardín meticulosamente cuidado que evoca el lujo de las antiguas familias aristocráticas italianas. La vegetación no solo rodea la casa sino que se integra a la fachada: enredaderas trepan por las paredes hasta el piso superior y árboles frondosos le dan un aire de residencia mimetizada con el entorno.

Puertas adentro, la vivienda de dos plantas despliega una decoración que combina guiños ingleses e italianos con paredes de colores intensos, muebles de madera noble y textiles en tonos neutros. En la planta baja, el comedor se destaca por una mesa rústica pensada para recibir a muchos invitados y por las puertas vidriadas de gran altura que se abren al parque, fusionando el verde exterior con el interior. La cocina mantiene una estética clásica y familiar: muebles blancos, mesadas de madera, azulejos claros y una cocina de gran porte rematada por una campana tradicional.
En el dormitorio principal mandan la sobriedad y la conexión con la naturaleza. Las paredes verde grisáceas contrastan con una cama de madera maciza vestida en beige, gris y tierra, mientras una ventana amplia dispara vistas directas al bosque. Cortinas pesadas y cuadros con motivos ecuestres —una de las pasiones de Wanda Nara— refuerzan la impronta clásica del ambiente. Los detalles vinculados al mundo ecuestre aparecen también en otros rincones de la casa y reflejan ese gusto personal que la empresaria volcó en cada ambiente.

La biblioteca se ganó la atención de los seguidores por sus cinco estantes altos repletos de libros antiguos de lomo duro y por una mesa de pool al fondo, que era uno de los entretenimientos favoritos de Mauro Icardi en los tiempos de convivencia familiar. Bajo los estantes, dos canastos suman practicidad y orden, mientras la madera oscura de muebles y revestimientos aporta el inconfundible aire europeo a la sala.
El baño principal suma un toque de glamour con paredes celestes, un espejo dorado iluminado y un lavamanos redondo de porcelana blanca sobre mesada de madera clara. Flores frescas, toallas prolijamente dobladas y fotografías en blanco y negro de figuras como Muhammad Ali, Stevie Wonder y escenas de tango completan un espacio donde cada detalle está en su lugar.

Durante el robo, los hijos de la empresaria estaban al cuidado de su madre, Nora Colosimo, y Wanda Nara se ocupó de aclarar rápido que los chicos estaban bien más allá del susto. Más que una casa de campo, el refugio en Galliate quedó expuesto como un verdadero tesoro personal de lujo, calma y recuerdos familiares.
