(BUENOS AIRES).- “El que anda muy denso con la entrada de Romina Uhrig a Gran hermano es Martín Borillo. Es que ambos tienen un apasionado romance y él hace entrar a la casa todos sus caprichitos”, reveló el periodista Nacho Rodríguez. La denuncia puso a Romina Uhrig otra vez en el centro de la polémica, esta vez por una supuesta relación con un productor que le otorgaría ventajas dentro de Gran Hermano Generación Dorada (Telefe).
Rodríguez detalló los presuntos privilegios: “Es decir: si le gusta un tipo de fruta, la tienen que duplicar ‘porque le gusta mucho a Romina’”. El comunicador añadió que “dicen que está más insoportable que de costumbre” y remató con una ironía dirigida a quienes siguen el certamen: “Les dejo ese dato para los que siguen viendo Gran Armado edición especial”.
La exdiputada nacional reingresó a la casa a fines de julio como parte de una tanda de visitas que la producción dispuso para levantar el rating, el más bajo de la historia del ciclo con un promedio de apenas nueve puntos y pico. Su vuelta fue explosiva: apenas pisó el living se puso a limpiar y a reprocharles a los participantes la falta de higiene. “Cada uno que ensucie, que lave el plato. Me da pena porque quiero esta casa”, les dijo.
“Todo esto es una falta de respeto. Acabo de limpiar y lo tiran ahí”, le reprochó Romina Uhrig a sus compañeros mientras revisaba la cocina. La escena se repitió una y otra vez durante su primera jornada: la exparticipante que en 2022 saltó a la fama fiel a su obsesión por el orden no toleró encontrar platos sin lavar, basura acumulada y electrodomésticos sucios. “Esto es una falta de respeto porque yo acabo de limpiar y lo tiran ahí. ¡¿Qué les cuesta tirar en el tacho de basura?!”, insistió minutos después, mientras les mostraba a los jugadores los rincones que acababa de dejar impecables.
“No me importa que me odien. No hacen nada acá, pónganse a hacer algo”, sentenció Romina Uhrig cuando desde el grupo le advirtieron que se iba a ganar enemigos. Esa actitud de dama del orden, sin embargo, quedó ahora cruzada por el rumor de un trato preferencial puertas adentro.
No es la primera vez que Romina Uhrig entra a la casa con la misión de poner orden. En febrero de 2024 ya había participado de una visita relámpago para enseñarles a los jugadores de aquella edición a organizar los ambientes. “Si hay desorden me pongo de mal humor, si no hay comida lo mismo”, había afirmado en aquel momento, cuando su figura no estaba salpicada por ninguna sospecha.
Ahora el escenario es distinto. La versión del romance con Martín Borillo —un productor de peso dentro del reality— encendió las alarmas entre los seguidores del programa, que desde hace semanas denuncian en redes sociales lo que consideran un “guion armado” para estirar una temporada de rating cada vez más bajo.
La denuncia se conoció en medio de la edición con la medición más floja de la historia de Gran Hermano en Telefe, con la puerta giratoria de ingresos y egresos que la producción ensayó durante julio sin conseguir frenar la caída de audiencia.
