(BUENOS AIRES).- «Siempre serán argentinas. No le podíamos fallar al pueblo argentino», dijo Leandro Paredes después de que la Selección Argentina venciera 2 a 1 a Inglaterra y celebrara en la cancha con una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”. El triunfo en las semifinales del Mundial 2026, consumado en el descuento con un gol de Lautaro Martínez, desató un festejo que combinó el alivio deportivo con la reivindicación histórica sobre el césped del Mercedes-Benz Stadium de Atlanta.
El equipo de Lionel Scaloni había empezado en desventaja y lo dio vuelta con el empate de Enzo Fernández antes del latigazo final de Martínez. Cuando el árbitro marcó el cierre, Giovani Lo Celso tomó una bandera blanca que cayó desde la tribuna y la llevó al centro del campo para exhibirla ante las gradas. La Selección Argentina volvió a entrelazar fútbol y memoria con un gesto que dio la vuelta al mundo en segundos.
La tela había llegado hasta los jugadores pese a la prohibición expresa de ingresar al estadio con elementos alusivos a las Islas Malvinas. Según contó el usuario @Milo20154 en X, la pintó el primo de su cuñada y era “un pedazo de sabana del hotel”. El hincha logró burlar los controles y se la alcanzó a los futbolistas, que no dudaron en mostrarla como una extensión de la bronca y el orgullo que atraviesa a ese duelo.
Gonzalo Montiel explicó cómo llegó a sus manos: “Justo cayó una ahí y los chicos la agarraron. Así que nada, contento”. La casualidad en el gesto no le quitó peso político ni simbólico. Paredes, por su parte, añadió que iba a guardarse lo que pensaba realmente, aunque admitió que sentía “una emoción increíble por todo lo que genera. Sabemos que para nuestro país es algo único y ojalá que la gente esté muy contenta”.
El partido se jugó 40 años después de aquel 2 a 1 en el Mundial de México 1986, cuando Diego Maradona selló la eliminatoria con la Mano de Dios y el Gol del Siglo. Aquella victoria se leyó durante décadas como un desquite por la Guerra de Malvinas, en la que murieron 649 argentinos y 255 británicos. Esa carga sobrevoló toda la previa, aunque Scaloni había pedido no mezclar la rivalidad futbolística con el conflicto bélico.
Sin embargo, la propia Selección Argentina mantiene viva esa memoria en su himno de vestuario, que los jugadores repitieron tras la clasificación: “Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo, Argentina quiero verte bicampeón”. La bandera pintada a mano en una sábana de hotel le puso imagen a esa letra justo en el momento de mayor exposición planetaria.
La historia completa detrás del paño blanco —el ingenio para pasarlo de incógnito y su improvisado origen— se conoció este jueves, apenas un día después del pase a la final.
