(BUENOS AIRES).- El chico de la última fila se convirtió en una de las novedades más vistas de Netflix desde su estreno. Se trata de una miniserie de seis episodios que combina drama y suspenso a partir de una premisa tan inquietante como adictiva, inspirada en la reconocida obra teatral del español Juan Mayorga.
La historia sigue a Heo Mun-oh, un profesor de literatura de una universidad y escritor frustrado que siente su carrera estancada. Todo cambia cuando descubre que uno de sus alumnos, Lee Kang, un joven seco y distante que estudia Ingeniería, posee un talento extraordinario para escribir. Fascinado por la creatividad del joven, el docente decide darle clases particulares para ayudarlo a desarrollar su potencial. Lo que comienza como una relación académica pronto toma un rumbo inesperado.
A medida que el estudiante entrega nuevos relatos, el profesor empieza a involucrarse cada vez más con las historias que escribe. Poco a poco, la línea que separa la ficción de la realidad comienza a desdibujarse y la obsesión termina afectando tanto su vida personal como la de quienes lo rodean. Mun-oh cruza límites éticos complejos mientras la ficción manipula su existencia y amenaza con destruirlo.
El rol de Heo Mun-oh está a cargo de Choi Min-sik, reconocido internacionalmente por su trabajo en Oldboy. Junto a él aparece Choi Hyun-wook, una de las jóvenes figuras más prometedoras de Corea del Sur, en el papel del misterioso estudiante Lee Kang. El elenco se completa con Huh Joon-ho, Kim Yunjin, Jin Kyung, Han Ji-eun y Lee Jin-woo.
La misma trama ya había sido llevada al cine en 2012 por el director francés François Ozon en la película Dans la maison, aunque esta adaptación coreana, dirigida por Jang Myung-woo, complejiza la historia con nuevos giros y líneas narrativas paralelas. La serie explora el poder de la ficción, la fascinación de dejarse llevar por una narración y la manipulación psicológica que un relato bien contado puede ejercer sobre sus lectores. El profesor, necesitado de salir de su crisis personal, entra en ese viaje perdiendo de a poco los límites y la distancia.
El formato de seis episodios es ideal para maratonear durante un fin de semana. La serie juega con dos o tres líneas paralelas: la relación entre profesor y alumno, la historia de secretos familiares que Lee Kang le cuenta —que puede o no ser completamente real—, y el modo en que la ficción opera sobre las fragilidades emocionales de quienes consumen historias. La relación entre ambos se va enredando hasta poner en juego la estabilidad laboral y personal de Mun-oh, mientras el enigmático estudiante maneja los hilos de una trama que no da respiro.
Todos los capítulos de El chico de la última fila ya están disponibles en Netflix. La combinación de un elenco de primer nivel, una trama que juega con los límites entre realidad y ficción, y una dirección precisa la convirtieron en uno de los estrenos más destacados del catálogo reciente de la plataforma.
