(BUENOS AIRES).- La miniserie surcoreana “Si los deseos mataran” se metió en el top 10 mundial de Netflix con una historia de suspenso que en ocho episodios mezcla terror psicológico, drama juvenil y una aplicación móvil que concede deseos a cambio de una cuenta regresiva mortal.
El precio de un deseo en el instituto Seorin
La trama transcurre en el instituto Seorin, donde un grupo de estudiantes descubre “Girigo”, una misteriosa app que promete cumplir sus deseos más profundos. El ritual es simple: escriben su nombre y su “saju” —la fecha y hora de nacimiento— en un papel y lo envían a través de la plataforma. Lo que arranca como una solución mágica para conseguir notas perfectas o éxito social se transforma rápido en una pesadilla cuando la aplicación activa un temporizador que anticipa la muerte de los usuarios.
La investigación para frenar el ciclo de fallecimientos une a Yoo Se-ah, Lim Na-ri, Kim Geon-woo, Kang Ha-joon y Choi Hyeong-wook. Cada vez que alguno de ellos utiliza “Girigo”, un reloj interno empieza a correr y el peligro escala, lo que convierte la historia en una cuenta regresiva emocional donde el tiempo para resolver el conflicto se achica capítulo a capítulo.
El elenco está encabezado por Jeon So-young en el papel de Yoo Se-ah, Kang Mi-na como Lim Na-ri, Baek Sun-ho interpreta a Kim Geon-woo y Hyun Woo-seok da vida a Kang Ha-joon. Completan el reparto Lee Hyo-je como Choi Hyeong-wook y Choi Ju-eun en el rol de Kwon Si-won, un grupo de jóvenes actores que sostiene la tensión constante de la miniserie.
Cada episodio dura entre 35 y 50 minutos, un formato que los espectadores señalaron como uno de los motivos que favorece el consumo continuo en Netflix. La narrativa acelera su ritmo a medida que avanza la historia, reduce el margen de acción de los protagonistas y multiplica las situaciones de riesgo, mientras combina escenas de terror sobrenatural con momentos de humor incómodo y situaciones cotidianas que contrastan con el tono general del relato.
La serie también explora conflictos personales como la ambición, los celos, la culpa y la presión social, aspectos que empiezan a resquebrajar las relaciones dentro del grupo. Así, el componente de horror no se apoya solo en lo sobrenatural, sino también en las decisiones que toman los propios personajes y en las consecuencias que esas decisiones generan.
La producción recibió un impulso extra cuando el creador de videojuegos Hideo Kojima la mencionó públicamente y destacó su ritmo narrativo y su desenlace. “Si los deseos mataran” está disponible en Netflix y ya se convirtió en uno de los k-dramas más comentados entre los seguidores del suspenso y el terror juvenil.
