(BUENOS AIRES).- “Bajo este escenario, la transferencia no se realizaría”. La definición de Hernán Castillo retrata el sacudón que acaba de recibir River Plate. Cuando todo estaba listo para que Ángel Correa se convirtiera en refuerzo del Millonario, Tigres de México volvió a cambiar las condiciones y la operación, que parecía encaminada, quedó frenada.
Desde Núñez ya habían aceptado los términos que había puesto el club mexicano para largar al delantero argentino. Sin embargo, en las últimas horas aparecieron nuevas exigencias que tiraron por tierra el acuerdo. La negociación, que estaba al caer, entró en un compás de espera y ahora el pase está en duda.
Ángel Correa mantiene firme su deseo de jugar en River. El atacante presiona para que las partes se pongan de acuerdo y su entorno intenta destrabar la situación. Su voluntad es ponerse la camiseta del equipo que conduce Eduardo Coudet y sumar minutos con proyección de cara al segundo semestre.
En el Monumental consideran que Correa aportaría jerarquía, gol y variantes ofensivas. Era uno de los grandes apuntados de la dirigencia para reforzar un plantel que busca volver a ser protagonista. La apuesta era fuerte y el nombre del ex Atlético de Madrid estaba subrayado con resaltador en la carpeta del mercado.
Eduardo Coudet espera definiciones mientras la comisión directiva evalúa si todavía hay margen para reflotar la negociación o si deberá abandonarla y avanzar por otros nombres. El tiempo corre y el libro de pases no se detiene.
Correa compartía la lista de prioridades con otros objetivos, entre ellos Thiago Almada, por quien también hay varios clubes interesados. La danza de nombres obliga a River a mantener los reflejos activos para no quedarse sin los refuerzos que pretende el cuerpo técnico.
La voluntad del jugador es un punto a favor del Millonario, pero el cambio de postura de Tigres dejó todo en el aire. En Núñez confían en que las conversaciones puedan reencauzarse y que Correa termine siendo uno de los refuerzos estelares de la era Coudet.
