El Tribunal Oral Federal (TOF) Nº 4 condenó, 22 años después de que estallara el primer gran escándalo de corrupción del kirchnerismo, a Julio De Vido y José López a cinco años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por administración fraudulenta y el pago de sobornos en el marco del caso Skanska.
La sentencia conocida este lunes también alcanzó a exdirectivos de la empresa sueca Skanska y a otros intermediarios involucrados en la maniobra. En total, de los 30 acusados que llegaron al juicio oral, 17 fueron absueltos. El fallo lo dictó el TOF Nº 4, integrado por los jueces Jorge Gorini, Guillermo Costabel y María Gabriela López Iñiguez.
Los magistrados resolvieron condenar a Julio De Vido y José López a cinco años de prisión, además de imponerles la inhabilitación perpetua para ocupar cargos públicos. En ese entonces, De Vido se desempeñaba como ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación, mientras que López tenía el cargo de Secretario de Obras Públicas de la Nación.
En tanto, Mario Piantoni, exresponsable regional de Skanska; Gustavo Vago, expresidente de la empresa en Argentina; y Javier Azcárate, exgerente comercial, recibieron penas de cuatro años de prisión. Por su parte, Eduardo Varni, Héctor Obregón, Juan Carlos Bos, Alejandro Gerlero y Roberto Antonio Zareba recibieron una condena de tres años de prisión de ejecución condicional.
Qué investigó la Justicia en el caso Skanska
La investigación se centró en presuntos sobornos y sobreprecios vinculados a las obras de ampliación de dos gasoductos realizadas en 2004. Según la acusación, la constructora sueca habría pagado coimas para asegurarse la adjudicación de los contratos. Luego, habría ocultado esas maniobras mediante un esquema de facturación apócrifa.
Para esa facturación, se habrían utilizando más de 20 empresas fantasma que simulaban la prestación de servicios inexistentes. Uno de los elementos clave de la causa fue una grabación realizada dentro de la propia compañía, en la que un ejecutivo reconocía la existencia de pagos ilegales destinados a obtener las obras públicas.
El caso Skanska fue el primer gran expediente de corrupción que involucró a funcionarios del kirchnerismo y se convirtió en una de las investigaciones judiciales más emblemáticas sobre presuntas irregularidades en la obra pública durante esa etapa. El veredicto conocido este lunes llegó tras 22 años de investigación, y marcó el cierre judicial de una de las causas más antiguas y resonantes de la historia reciente del país.
