VIDA Y ESTILO

Uno por uno: Alberto Cormillot confirma los riesgos de automedicarse con antiinflamatorios

 

La advertencia médica que encendió las alarmas

 
Alberto Cormillot
Alberto Cormillot

(BUENOS AIRES).- “El antiinflamatorio actúa en la mucosa del estómago, va provocando pequeñas isquemias, no se irriga bien, se forman ulceraciones y sangra gota a gota durante meses”, explicó la especialista. El efecto de estos medicamentos sobre la mucosa gástrica aparece entre los riesgos más graves, especialmente en personas con antecedentes de úlcera, gastritis o reflujo.

Los antecedentes de úlcera, gastritis o reflujo aumentan la vulnerabilidad frente a los antiinflamatorios. El daño puede producirse sobre el tejido que protege al estómago y avanzar con la formación de ulceraciones, mientras el sangrado se mantiene durante un período prolongado.

La mucosa del estómago puede sufrir pequeñas isquemias, es decir, zonas que no reciben una irrigación adecuada. Ese proceso favorece la aparición de lesiones y altera la protección natural del aparato digestivo.

El sangrado digestivo puede ser gradual y mantenerse durante meses. La pérdida de sangre gota a gota puede quedar vinculada con el consumo de antiinflamatorios mientras las ulceraciones continúan desarrollándose en la mucosa.

Las ulceraciones no constituyen el único daño descripto. La explicación también advierte que el efecto de los antiinflamatorios puede alcanzar otros órganos y generar consecuencias sobre el funcionamiento de los riñones.

Los riñones también pueden verse afectados por los antiinflamatorios. La isquemia a nivel renal puede derivar en insuficiencia renal, de acuerdo con la descripción incorporada en Cuestión de Peso. Ese riesgo amplía el alcance del problema más allá del aparato digestivo.

Gabriela describió las señales vinculadas con ese deterioro: “Es gravísimo porque la persona va dejando de orinar, más concentrado, más oscuro y tiene insuficiencia renal, úlceras o gastritis por el solo hecho de tomar un antiinflamatorio”. La disminución de la orina y el cambio hacia una orina más concentrada y oscura aparecen en esa explicación como manifestaciones asociadas con el daño renal.

La declaración de Gabriela también relaciona el consumo de un antiinflamatorio con la aparición de úlceras o gastritis. El planteo expone una posible afectación simultánea del aparato digestivo y de los riñones, sin identificar un medicamento específico.

El material disponible no incorpora una cifra sobre la cantidad de sangre que puede perderse ni detalla otros síntomas del sangrado digestivo. Tampoco precisa una dosis, un tiempo de consumo seguro o una indicación médica concreta para prevenir estas complicaciones.

Los datos verificados describen daños en el estómago y en los riñones asociados con los antiinflamatorios. La especialista explicó que el sangrado puede avanzar de manera silenciosa durante meses, mientras Gabriela señaló la disminución y el oscurecimiento de la orina como signos vinculados con una posible insuficiencia renal.