VIDA Y ESTILO

Cómo es la casa de Andrea del Boca: en una zona exclusiva de la ciudad, con estética clásica y maximalista

 

La actriz conserva un hogar cargado de recuerdos familiares y objetos vinculados con su trayectoria.

 
Andrea del Boca
Andrea del Boca

(BUENOS AIRES).- Andrea del Boca habita desde hace más de 45 años una casa de estética clásica, con una decoración alejada de las tendencias minimalistas. La propiedad, ubicada en una zona exclusiva de la ciudad, conserva ambientes amplios, techos altos y una identidad marcada por objetos, muebles y recuerdos familiares. El paso de la actriz por Gran Hermano: Generación Dorada despertó interés por ese hogar y volvió a poner el foco en su vida privada.

La vivienda combina paredes claras con maderas oscuras, telas pesadas y detalles ornamentales. La elección de cada elemento sostiene una línea visual vinculada con los años noventa: no hay una ambientación despojada, sino una composición cargada de piezas artísticas, cuadros y objetos antiguos. Las paredes claras sirven de fondo para esos elementos y sostienen el contraste con la madera. El resultado es un espacio clásico y atemporal, en el que la decoración mantiene una relación directa con la trayectoria personal de la actriz.

La sala principal es el centro de la casa y está organizada alrededor de una chimenea de piedra maciza, que funciona como eje visual del ambiente. La estructura aporta calidez y ordena la distribución de los muebles. Frente a ese punto aparecen una mesa esquinera octogonal de madera oscura, lámparas con pantallas claras y esculturas decorativas ubicadas en distintos sectores. El piso de parqué queda parcialmente cubierto por alfombras de estilo oriental, que suman color y textura sin ocultar la estructura del lugar.

Vida y estilo: los recuerdos del hogar

Las cortinas largas de géneros pesados ocupan buena parte de las paredes y refuerzan la impronta de otra época. Los marcos dorados, los cuadros enmarcados y los relojes antiguos completan una ambientación noventosa, mientras que los muebles de madera oscura contrastan con las superficies claras. Las lámparas de pantallas claras sostienen una iluminación suave en los ambientes y acompañan la presencia de las piezas ornamentales. La combinación de texturas pesadas y detalles delicados aporta calidez a los espacios de uso cotidiano.

Las paredes funcionan como una galería personal de recuerdos. Allí conviven portarretratos de distintos tamaños, fotografías familiares, marcos dorados e imágenes relacionadas con momentos de su carrera artística. La disposición transforma los muros en un recorrido visual por escenas de la vida privada y del trabajo de la actriz. Entre ese material aparece con frecuencia su padre, el director Nicolás del Boca, una presencia que refleja la conexión emocional de Andrea del Boca con su historia familiar.

La trayectoria televisiva de Andrea del Boca también aparece representada en la decoración y en la memoria que atraviesa la residencia. La estética de los años noventa remite a la trilogía de telenovelas que integraron Celeste (1991), Antonella (1992) y Celeste Siempre Celeste (1993). Esas producciones forman parte del período en el que la actriz marcó una época y ayudan a explicar la presencia de recuerdos profesionales junto a las fotos íntimas. La casa conserva así una conexión visible entre los personajes de la pantalla y los objetos de la vida cotidiana.

El hogar cumple una doble función: es el lugar donde Andrea del Boca vive desde hace décadas y también un refugio personal ligado a su recorrido público y familiar. La residencia conserva una identidad construida pieza por pieza, con esculturas, obras de arte clásico, reliquias y objetos cuyo valor simbólico excede su precio de mercado. La ubicación en una zona exclusiva de la ciudad completa el marco de una casa que mantiene su carácter íntimo. Después de más de cuatro décadas, la vivienda sigue mostrando, ambiente por ambiente, la relación entre la vida y el estilo de Andrea del Boca.

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