(BUENOS AIRES).- “Uno es Rodrigo Lussich, que se hizo el boludo”, dijo Pepe Ochoa en LAM. Ángel de Brito recogió el guante de inmediato —“¿Eso dijo Rodri?”— y desde el panel del ciclo revelaron el supuesto mecanismo que activa el conductor de Intrusos cada vez que recibe un palo: levantar el teléfono y llamar a los gerentes de América TV.
La escena subió de temperatura cuando Ochoa detalló que Lussich “se sienta con el Gato Sylvestre a decir: ‘Ese programa no lo miro’”, y que apenas en LAM se comenta algo de Intrusos la otra producción reacciona. “Nosotros miramos. No podés hablar de nadie porque llaman enseguida”, lanzó. Y amplió sin filtro: “Llaman a los gerentes, se quejan. ¿Qué les molesta? Nuestro rating les molesta. Si molesta, me divierte”.
El cortocircuito televisivo desmiente la postal que el propio Lussich había intentado mostrar en los últimos días. En una entrevista con la revista Paparazzi, el uruguayo aseguró que con Ángel de Brito ya no existía la mala relación de otras épocas. “No nos llevamos mal hoy, como nos hemos llevado por lo menos en otra época. Me pasa que solté esa rivalidad”, explicó.
Sin embargo, en la misma emisión Ángel de Brito dejó entrever que el conflicto sigue latente puertas adentro. El conductor de LAM ya había vuelto a exponer a su compañero de canal tildándolo de “alcahuete”, y al aire no ocultó la ironía cuando escuchó la versión del otro lado. La supuesta paz que pregonaba Lussich chocó de lleno con la acusación de que las quejas terminan en los despachos de programación.
La pelea incluyó una chicana directa a los números de audiencia. “¿Qué les molesta? Nuestro rating les molesta”, insistieron desde el ciclo de De Brito, mientras el conductor sonreía ante la catarata de recriminaciones. En LAM se jactaron de que esas llamadas a los gerentes confirman quién domina la franja.
El nuevo round llega justo cuando Rodrigo Lussich transita una etapa de transformación en Intrusos. El propio conductor confirmó que la dupla con Adrián Pallares “está entrando en sus últimos tiempos” y que decidió cortarse solo para hacer stand up. “Hicimos un espectáculo tres años y ahora me corté solo porque me puse a hacer stand up. Tenía ganas de experimentar el unipersonal”, contó. A pesar del anuncio, aclaró: “Sé que juntos somos dinamita” y dijo que un final no descarta otros proyectos en común.
Mientras Lussich busca reinventarse, la guerra fría con LAM sigue sumando capítulos y deja en claro que, al menos en la batalla por el encendido, los llamados a los gerentes todavía son moneda corriente. La cena de reencuentro de los históricos de Intrusos, impulsada por Guido Zafora y Marina Calabró para bajar las aguas, quedó en la nada: sin fecha ni lugar definidos, y con las bajas confirmadas de Pallares, Marcela Tauro y Daniel Ambrosino, el ciclo que lleva 26 años en la pantalla de América TV arrastra una fractura que ni siquiera una mesa servida alcanza a disimular.
