(BUENOS AIRES).- Boca frenó el pase de Ezequiel “Chimy” Ávila porque Rodolfo Arruabarrena considera que el plantel ya cuenta con demasiadas alternativas en ataque y pidió ordenar el plantel antes de sumar otro nombre. La salida de Milton Giménez aparece como la llave para destrabar el mercado y permitir que el Xeneize vuelva a moverse en los últimos días del libro de pases.
Giménez perdió terreno en la consideración del cuerpo técnico y su salida es hoy una alternativa concreta para descomprimir una zona del plantel que quedó superpoblada. Entre las opciones que surgieron aparece Gimnasia, que podría convertirse en su próximo destino si las negociaciones avanzan. Para Arruabarrena, liberar ese lugar sería fundamental: el entrenador entiende que primero hay que ordenar el plantel y liberar espacio antes de incorporar.
La decisión del Vasco no significa necesariamente que Boca haya descartado definitivamente al Chimy. Todo lo contrario: si Giménez se marcha, desaparecería el principal obstáculo que llevó a frenar la negociación cuando Ávila estaba a un paso de convertirse en refuerzo. El delantero ya había sido contactado por la dirigencia y era uno de los nombres que más había avanzado.
Pero no es el único apuntado. Arruabarrena también podría sorprender con un nombre que todavía no trascendió públicamente y que tendría su aprobación. Un delantero “tapado” que aparece en la carpeta del entrenador para competir seriamente por un lugar, no simplemente para engrosar la nómina de atacantes.
En paralelo, la recuperación de Adam Bareiro será determinante para definir qué hará finalmente el club. Si el delantero paraguayo evoluciona favorablemente en su lesión, Boca podría optar por quedarse con las alternativas actuales más el atacante que llegue tras una eventual salida. En cambio, si su recuperación no es buena y debe someterse a una operación, Arruabarrena ya le habría pedido a los dirigentes que consulten por Nacho Russo.
La salida de Milton Giménez puede transformarse así en la pieza que destrabe todo el mercado de Boca. El Xeneize frenó al Chimy Ávila porque consideró que tenía demasiados delanteros, pero si consigue liberar un cupo la situación puede cambiar por completo. Ahora, Juan Román Riquelme tendrá que decidir si retoma las negociaciones por Ávila o si sorprende con el delantero tapado que Arruabarrena mantiene en carpeta.
