(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena tomó una decisión que empieza a marcar su ciclo en Boca: darle protagonismo a los juveniles que vienen pidiendo pista desde las divisiones inferiores. El entrenador quiere construir un equipo competitivo, pero también entiende que el club cuenta con una cantera capaz de aportar soluciones y los juveniles de Boca vuelan en la cancha.
La idea del Vasco es que los chicos no tengan participación simplemente por una cuestión de necesidad, sino que se ganen su lugar a partir de lo que demuestran en los entrenamientos. En ese sentido, Boca Predio se convirtió en un escenario clave para observar a los futbolistas que buscan dar el salto definitivo a Primera.
Arruabarrena ya dejó señales claras desde sus primeros partidos. El entrenador no dudó en confiar en jóvenes cuando entendió que podían aportarle intensidad, dinámica y variantes a un equipo que todavía está en plena construcción.
Los juveniles que buscan ganarse un lugar
El nuevo cuerpo técnico viene siguiendo de cerca a varios futbolistas de las inferiores. La competencia interna es cada vez más fuerte y los juveniles saben que tendrán que aprovechar cada oportunidad para convencer al entrenador.
Uno de los nombres que más llamó la atención en las últimas semanas es Leonel Flores, quien despertó elogios dentro del plantel y también interés de clubes europeos. Manchester City y Brighton ya lo siguen de cerca y su cláusula de salida ronda los 13 millones de euros.
También aparece Tomás Aranda, otro de los jóvenes que comenzó a tener protagonismo y que es observado con atención desde el exterior. Boca pretende cuidar a sus talentos y, al mismo tiempo, darles el contexto necesario para que puedan desarrollarse sin quedar expuestos.
En ese escenario, Arruabarrena tiene una tarea importante: encontrar el equilibrio entre la experiencia de los referentes y el impulso de los chicos.
Una apuesta que puede cambiarle la cara a Boca
La presencia de juveniles también encaja con una de las premisas que el entrenador busca imponer: un equipo intenso, protagonista y dispuesto a asumir riesgos. Para eso, los futbolistas formados en el club pueden convertirse en piezas importantes.
Además, el contexto favorece la aparición de nuevas caras. Boca afronta un calendario cargado entre el Torneo Clausura y la Copa Sudamericana, por lo que Arruabarrena necesitará contar con un plantel amplio.
La competencia por un puesto, entonces, no estará limitada a los refuerzos y los jugadores experimentados. Los pibes también tendrán su oportunidad, siempre que respondan a las exigencias del entrenador.
El Vasco pretende que los juveniles entiendan rápidamente lo que significa jugar en Primera y, sobre todo, en Boca. La intención es llevarlos de manera progresiva, pero sin cerrarles la puerta cuando demuestren estar preparados.
Así, Arruabarrena empieza a mirar cada vez más hacia Boca Predio. Los juveniles saben que tienen una oportunidad concreta para ganarse un lugar y el entrenador ya demostró que está dispuesto a dársela. La cantera xeneize vuelve a tener protagonismo y varios pibes buscan aprovecharlo.
