(BUENOS AIRES).- “Confío en el plantel, pero…”, soltó Rodolfo Arruabarrena después del triunfo de Boca Juniors frente a Estudiantes. El entrenador dejó así la puerta entreabierta para los dos refuerzos que ilusionan al hincha en este mercado de pases: el ecuatoriano Enner Valencia y el argentino Ezequiel “Chimy” Ávila.
El Vasco valoró al grupo actual y remarcó su confianza en los jugadores que tiene, aunque admitió que siempre existe la posibilidad de sumar futbolistas que eleven la competencia interna. Ese “pero” fue el dato saliente de su conferencia y el que alimenta el trabajo dirigencial para cerrar las incorporaciones antes de que avance la temporada.
La lesión de Adam Bareiro aceleró la búsqueda de un delantero. Con el paraguayo fuera de acción, la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme apuntó a dos nombres que el propio Arruabarrena ve con buenos ojos. Boca ya avanzó en las negociaciones por Enner Valencia, un atacante de recorrido internacional, con pasos por Europa y experiencia en Mundiales con la selección ecuatoriana. El delantero seduce tanto a la dirigencia como al cuerpo técnico por su trayectoria y su capacidad para aportar jerarquía en un puesto que hoy necesita más competencia.
Al mismo tiempo, la posibilidad de sumar al Chimy Ávila toma fuerza. El delantero argentino quedó con el pase en su poder tras su salida del fútbol europeo y es del gusto del entrenador. Arruabarrena valora su intensidad, su capacidad de presión y su potencia ofensiva, características que hoy no abundan en el plantel xeneize y que el Vasco considera necesarias para disponer de más opciones en ataque y elevar la competencia interna.
El mensaje del técnico, sin embargo, no se limita a nombres rutilantes. Arruabarrena fue claro: Boca no necesita solamente nombres, sino jugadores que se adapten a la idea del equipo. En ese sentido, el “pero” de su declaración inicial encierra una advertencia: las incorporaciones deben potenciar el funcionamiento colectivo y no desarmar lo construido. La confianza en el plantel actual convive con la búsqueda de refuerzos de jerarquía, un equilibrio que el cuerpo técnico pretende sostener en cualquier negociación.
Las gestiones avanzan y en los próximos días podría haber novedades importantes. La dirigencia trabaja para acomodar el plantel y cumplir con los pedidos de Arruabarrena. La llegada de uno o ambos atacantes dependerá de los movimientos que pueda hacer el club y de las condiciones contractuales que se presenten en cada caso. Por lo pronto, el Vasco sigue enfocado en el rendimiento del equipo y en la preparación para los desafíos que se vienen, con la expectativa puesta en que el mercado le entregue las variantes ofensivas que busca.
