(BUENOS AIRES).- Julián Álvarez quedó fuera de la lista de convocados del Atlético de Madrid para el debut ante el Málaga por la primera fecha de LaLiga, en una decisión que el cuerpo técnico atribuyó a su estado físico y no al mercado de pases que rodea al delantero argentino desde hace meses.
La ausencia no fue un caso aislado dentro del plantel. Junto al atacante también quedaron afuera de la convocatoria Alexander Sorloth, Cristian Romero, Thomas Lemar y Obed Vargas, en un arranque de temporada en el que el entrenador priorizó a los futbolistas con más carga de trabajo acumulada.
El número que explica la decisión es concreto y tiene que ver con el calendario. El delantero apenas suma ocho días de pretemporada desde que se reincorporó al grupo, después de las vacaciones que se tomó al terminar el Mundial 2026, muy por debajo de lo que necesita para competir.
«Entendemos que este partido no lo vemos en esas condiciones para poder jugar o participar», explicó Diego Simeone en la rueda de prensa previa, y agregó que la expectativa es que el futbolista progrese durante los próximos cuatro días de entrenamiento para acercarse al nivel que pretenden.
Cuándo vuelve
Con esa proyección, el regreso quedó fijado para el domingo siguiente, cuando el equipo reciba a Villarreal. Todo dependerá de cómo evolucione en las sesiones de esta semana, pero el cuerpo técnico maneja ese compromiso como el más probable para verlo dentro de la cancha.
Mientras tanto, el frente del mercado siguió su propio recorrido. El Barcelona presentó una primera propuesta de setenta millones de euros que incluía además al delantero Ferran Torres, y más adelante mejoró la cifra hasta los cien millones. Las dos fueron rechazadas por la dirigencia.
El club catalán volvió a insistir a comienzos de agosto con una oferta final cercana a los ciento quince millones, también sin éxito. Desde el lado español la valuación se ubicó cerca de los ciento setenta y cinco millones, una distancia que nunca llegó a achicarse durante toda la ventana.
La postura definitiva la fijó Miguel Ángel Gil Marín, máximo accionista de la institución, que calificó la respuesta del club como «infinita» y descartó la venta incluso ante ofertas de doscientos millones. Desde el Atlético advirtieron que solo la cláusula de rescisión, fijada en quinientos millones de euros, podría abrir la puerta.
