Belén Francese se sinceró sobre uno de los aspectos más movilizantes de su vida durante su visita a La Peña de Morfi. La actriz habló de la maternidad y de sus inseguridades. En este sentido, habló sobre las dificultades que atravesó para encontrar un equilibrio entre su rol como madre y su carrera profesional.
La charla comenzó cuando Carina Zampini quiso saber si se considera una madre sobreprotectora. La respuesta de Francese fue inmediata y dejó en claro cómo vivió los primeros años junto a su hijo Vitto, fruto de su matrimonio con Fabián Lencinas. «Sí, demasiado. Un beso grande a Vitto», respondió la actriz.
Belén Francese explicó que ser madre primeriza tuvo un fuerte impacto en su manera de relacionarse con su hijo y también en su regreso al trabajo. «Soy primeriza y soy bastante culposa, pero lo trabajo eso porque me costó volver al ruido porque sentía que dejaba mi corazón y eso le pasa a muchas madres», confesó.
La actriz reconoció que su profesión también ocupa un lugar fundamental en su vida, por lo que volver a sus actividades después del nacimiento de Vitto no fue sencillo. En ese proceso tuvo que aprender a convivir con la sensación de que estaba dejando una parte de sí misma en casa. «Mi trabajo también es mi corazón, así que tuve que lidiar con eso un tiempito hasta que me acomodé y entendí que es parte de la maternidad, parte de la vida y uno lo hace también por ellos», reflexionó.
Belén Francese recurrió a terapia
A partir de su propia experiencia, Francese planteó que encontrar ese punto de equilibrio puede convertirse en un verdadero desafío para muchas mujeres. «Es una crisis que atravesamos las mujeres porque también hay padres que se lo toman más liviano», opinó.
Para poder atravesar esas emociones y comprender mejor todo lo que le estaba sucediendo, la actriz recurrió a terapia. “Lo atravesé de una forma que con terapia pude entenderlo. Mi hijo tomó teta hasta los tres años, yo era muy posesiva», admitió Francese.
